Lo que se queda en el tintero

Estamos pendientes de saber, por ejemplo, si con la coronación de nuevo rey en Holanda se pierde definitivamente esa ayuda holandesa (varios millones de dólares, obsequiados, para que Tarija construya su planta procesadora de aguas servidas. Claro que el rey de Holanda no tiene ninguna culpa si...

Estamos pendientes de saber, por ejemplo, si con la coronación de nuevo rey en Holanda se pierde definitivamente esa ayuda holandesa (varios millones de dólares, obsequiados, para que Tarija construya su planta procesadora de aguas servidas. Claro que el rey de Holanda no tiene ninguna culpa si eso sucede.Estamos pendientes también de saber si en el siniestro de Bangladesh, donde se cayó un edificio y mató a cientos de personas tuvieron algo que ver empresas transnacionales que ocupaban el edificio y a las cuales por ahora sindican de haber obligado a los trabajadores a permanecer allí, a pesar de los riesgos.Debemos ocuparnos también del paro dispuesto por la Central Obrera Boliviana para mañana lunes, aunque no participarán todos los sectores laborales, según la información hasta ahora difundida. Y como si fuera poco estamos pendientes de decir algo sobre el intento de la COB de organizar su propio partido político, tema al cual Rafael Puente se refirió hace ya más de un mes.Todo eso sin olvidar que estamos sin presidente ni vicepresidente, porque ambos están en el exterior, en asuntos oficiales, que ya comentaremos cuando retornen y existan más elementos de juicio.Pero no queremos concluir dejando también en el tintero lo que se conoce como “genocidio filipino” y que gracias a las enciclopedias virtuales se puede recordar ahora cada 4 de abril. Y de abril, precisamente, tendremos mucho que comentar, porque también el día 9 está muy cerca. Este será un mes intenso. Pero sigamos con lo de Filipinas.La guerra filipino-estadounidense, la primera guerra de liberación nacional del siglo XX, fue un conflicto bélico acaecido entre Filipinas y el ejército invasor de Estados Unidos de América desde el 4 de febrero de 1899 hasta el 16 de abril de 1902.Este conflicto es conocido también como la insurrección filipina. Este nombre fue históricamente el más usado comúnmente en EE.UU., pero los filipinos y un número considerable de historiadores estadounidenses se refiere a estas hostilidades como la guerra filipino-estadounidense, y en 1999 la Biblioteca del Congreso estadounidense reclasificó sus referencias para usar este término.Por eso este evento también se le llama de Genocidio filipino y según el historiador Luciano de la Rosa, autor de “El Filipino: Origen y Connotación” (Manila, 1960): era de esperar que una enorme proporción de esas bajas sean filipinos de habla hispana ya que eran los de este habla los que mejor entendían los conceptos de independencia y libertad y los que escribieron obras en idioma español sobre dichas ideas.Tras la derrota, Filipinas se convirtió en una colonia de Estados Unidos, que impulsó su cultura e idioma en las islas. Finalmente, el 4 de julio de 1946, tras la segunda guerra mundial, Estados Unidos concedió a Filipinas una independencia más nominal que real. Como puede ver. No podíamos dejar el 4 de abril en el tintero.


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