Algo sobre el respeto
Uno de los textos importantes de Sennett se llama precisamente así: “El respeto”. Sostiene que no es un valor social automático, sino que las sociedades lo construyen y para hacerlo existen varias condiciones previas, entre ellas la identidad, el conocimiento, la autoestima y el...
Uno de los textos importantes de Sennett se llama precisamente así: “El respeto”. Sostiene que no es un valor social automático, sino que las sociedades lo construyen y para hacerlo existen varias condiciones previas, entre ellas la identidad, el conocimiento, la autoestima y el reconocimiento. Este periódico tuvo una experiencia poco grata, pero de todas maneras aleccionadora, que nos da pié para utilizar algunos de los conceptos de Sennett, principalmente aquel de que el respeto deber tener siempre “doble vía” para existir.La experiencia a la que aludimos está relacionada con nuestra labor específica como medio de comunicación social, identidad que siempre hemos defendido y que tiene una connotación muy distinta al apelativo popularizado de “medios masivos”, de uso frecuente en inglés.Así como en la justicia siempre se parte de la presunción de inocencia, en la información noticiosa se presume que todos, personas e instituciones, están cumpliendo sus funciones, que son, además, obligatorias por ley. Cuando hay algún indicio de incumplimiento, la obligación periodística es investigar y así lo hicimos en un caso en el que, como agravante, están involucrados menores de edad.Ahí comenzó el conflicto, que casi llega a convertirse en litigio, porque se dudó de la confiabilidad de nuestras investigaciones. Se puso en duda nuestra credibilidad que es el patrimonio más importante de los medios de comunicación social y perderla puede ser fatal. El asunto no pasó a mayores y la institución reconoció que las aseveraciones publicadas eran veraces, por lo que sus directivos hicieron lo que corresponde: pedir disculpas.Hay otros temas de interés social, sobre los cuales es oportuno opinar editorialmente, pero priorizamos esa experiencia en la que estuvimos involuntariamente involucrados, porque, recordando a Sennett, creemos que la autoestima es indispensable para el respeto.Para concluir, digamos algo sobre la confidencialidad que es la propiedad de la información, por la que se garantiza que está accesible únicamente a personas autorizadas para acceder a dicha información. La confidencialidad también se refiere a un principio ético asociado con varias profesiones (por ejemplo, medicina, derecho, religión, psicología profesional, y periodismo; en este caso, se habla de secreto profesional y de “reserva de la fuente”. En ética, y en Derecho, concretamente en juicios y otras formas de resolución de conflictos legales, algunos tipos de comunicación son “privilegiados” y no pueden ser discutidos o divulgados a terceros. En las jurisdicciones en que la ley prevé la confidencialidad, por lo general hay sanciones por su violación. Felizmente, en nuestro caso no hubo litigio y todo se solucionó con estricto apego al respeto, lo cual demuestra que las normas de buena convivencia social pueden tener tanta o más fuerza que las leyes.Una buena experiencia


