Sigue la mentalidad rentista

Lo que no cambió es la mentalidad: en vez de exigir un cambio drástico de esquema de desarrollo -del rentismo a la producción de valor agregado sobre la materia prima que es el gas- se sigue insistiendo en tratar de fijar nuevos montos de government take o impuestos a la actividad energética...

Lo que no cambió es la mentalidad: en vez de exigir un cambio drástico de esquema de desarrollo -del rentismo a la producción de valor agregado sobre la materia prima que es el gas- se sigue insistiendo en tratar de fijar nuevos montos de government take o impuestos a la actividad energética en general para seguir viviendo de esos ingresos rentistas.No hace mucho el propio Jefe del régimen boliviano destacó “ el récord que alcanzó la renta petrolera generada por la estatal petrolera boliviana” en la gestión 2012 que llegó a 4 mil millones de dólares -un pingue número, por ejemplo, comparativamente a la economía del rentismo petrolero venezolano- , inclusive se animó a estimar el ingreso para 2013 en “unos 3.500 millones de dólares”. Danza de números pero que no reflejan un nuevo espíritu: destinar ingresos del gas a proyectos energéticos que generen mayor ingreso.Naturalmente recibir renta sin trabajar es cómodo. Pero es más gratificante que el Estado boliviano se asocie a capitales externos en la generación de industria avanzada del gas. De manera que, en la perspectiva financiera, Bolivia tendría -como siempre insistimos- dos “vertientes” de generación de ingresos: por la vía rentista -o impositiva- y por la vía de la rentabilidad que los negocios en energía, genéricamente hablando de la industrialización de gas en valor agregado.No faltan los ingenuos que indican que antes de la nacionalización de los hidrocarburos (2006) el Estado boliviano recibía por la actividad hidrocarburífera, (gas, petróleo) 670 millones de dólares y que -por ejemplo- en 2011 los ingresos se incrementaron y fueron de 2.989 millones de dólares. Eso tiene que ver, entre otros temas, por el incremento de precios del barril de petróleo que subió en ésta última década a cifras insospechadas que rebasaron los 100 USD, tendencia que -obviamente- irá en alza.Lo más grave es que de esos ingresos, que deberían estar destinados en un 100% a financiar carreteras, aeródromos, infraestructura de salud, educación, se pagan bonos a niños, madres y personas de la tercera edad que -aunque tienen un viso solidario importante- no contribuyen al crecimiento y desarrollo del país, postergando aún más a las generaciones a una mentalidad rentista. El Estado es rentista y sus ciudadanos, también.Muchos analistas con mayor formación, experiencia y credenciales académicos coincidirán que los “frutos” de los ingresos por hidrocarburos hoy en día corresponden a previas “siembras”, vale decir, a previas políticas públicas ejecutadas por gobiernos democráticos anteriores al presente.Un hecho a mencionar de pasada: el mayor ingreso que percibe Bolivia es por venta de gas a Brasil y Argentina. Y el precio de venta de gas a Brasil, por ejemplo, fue fijado en la década de los noventa y seguimos esperando que la “sapiencia” de los actuales gurús del régimen renegocie precios a mejores condiciones y que impongan su criterio. Naturalmente ni podrán mejorar el precio ni menos imponer criterios porque fuera de las fronteras de Bolivia -y de Venezuela, según sea el caso- el mundo gira bajo un modelo de negocios de libre mercado y el “socialismo” o las consignas de la ultra izquierda no tienen cabida en los negocios. Con todo lo izquierdistas que son los gobiernos de Venezuela o Brasil en ningún caso ni nos vendieron a menor precio el diesel (importado desde Venezuela) ni nos incrementaron el precio del gas (vendido al Brasil). A la Argentina se lleva 16 Mmmc3d (millón metro cúbico dia) y al Brasil un promedio de 30 Mmm cúbicos día.Adicionalmente al esquema mental del “rentismo” reinante en el país, se debe subrayar que no hubo perforación ni exploración a escala en territorio boliviano, de manera que tanto reservas cuanto inversiones en upstream & downstream no incrementaron. De manera que el consumo interno sigue “chato” -en menos de 9 Mmm3d- por ello el bajo crecimiento de la industria boliviana. No hay más gas, mayor electricidad (hay apagones y cortes “programados”) y poco combustible porque desde 2006 -cuando empezó la “era de los guerreros del arco-iris” como señala orondamente el Canciller aimara, la producción nunca rebasó los  60 Mmmcd de gas y en líquidos jamás se produjo más de 55 mil barriles día .La mentalidad del rentismo “achata” también la ambición y la planificación del sector. Por ello el sector anda siempre relegado y con “parches”. La prueba más fehaciente -y señalada hasta el cansancio- es que en seis años de administración del régimen no se tienen nuevas políticas públicas en energía ni menos una legislación moderna del sector. ¿Cómo esto es posible si gozan de mayoría en el Legislativo? La respuesta sólo puede traducirse en que la comodidad del rentismo anquilosó las ¿proactivas? mentes de aquellos que están al mando del sector. * MBA Consultor del sector privado


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