Corea: Sin pestañar
La desaparición de la Unión Soviética y la transformación política y socioeconómica de Rusia, el reposicionamiento de China; así como la transformación en países capitalistas de los territorios ex soviéticos de Asia Central, dieron lugar a un reajuste geopolítico de implicaciones...
La desaparición de la Unión Soviética y la transformación política y socioeconómica de Rusia, el reposicionamiento de China; así como la transformación en países capitalistas de los territorios ex soviéticos de Asia Central, dieron lugar a un reajuste geopolítico de implicaciones globales. El cambio de la geografía política mundial y el avance de la unipolaridad fue difícil de asimilar para Corea del Norte que a la desaparición de sus precarias alianzas políticas y escasas opciones de colaboración económica y militar, suma el trauma de la división de su territorio y su nacionalidad en dos estados con sistemas políticos antagónicos. A ello se añade el antecedente trágico de la Guerra de Corea y la manipulación geopolítica de Estados Unidos, “mecenas” a quien Corea del Sur debe su existencia porque fueron sus tropas, sus generales y sus armas los que neutralizaron a las fuerzas del norte provocando el empate que consagró la división del país y convirtió a Corea del Sur en una gigantesca base militar que, concluida la Guerra Fría sirve ahora a las proyecciones de la política norteamericana en Asia, especialmente respecto a China. Tal vez lo que Corea del Norte procura ahora es obligar a Estados Unidos, Corea del Sur y Japón a negociar bajo presión, lo cual pudiera crear un espacio estratégico en el cual maniobrar, legitimándose como un proyecto vigente y como una potencia nuclear emergente con la cual debe contarse en el diseño de las políticas asiáticas. Eventualmente La RPDC pudiera retomar la opción de negociar su potencial nuclear a cambio de otras concesiones, incluidas su seguridad. Considerando sólo los ciclos históricos más recientes, la andadura coreana comenzó con las luchas contra la ocupación y colonización japonesa, empeño de liberación nacional que se prolongo durante 35 años (1910-1945) y que incluía a todo el país y no sólo al norte, lo cual explica el intento reunificador frustrado por la intervención norteamericana en 1950. Amenazada de sucumbir ante sus agresivos vecinos, hostigada por el imperialismo norteamericano, víctima de una situación que a las penurias económicas y un peculiar sistema político, suma las tensiones provocadas por la carrera de armamentos a que es empujada, Corea del Norte ha elegido la opción más peligrosa. Se puede especular si la elección norcoreana es viable y justificada aunque también se debiera preguntarse: ¿Tiene otra? Ante una situación sin alternativas Corea parece haberlo apostado todo. Pestañar no puede. Allá nos vemos.


