Quiénes son los malos

Por eso, el respaldo a YPFB debe entenderse como apoyo crítico, es decir, apoyo con criterio, que ayuda a diferencias los aciertos de los desatinos y aplaude solamente los primeros que, por cierto, últimamente no han sido muchos, pero no vamos a acordarnos ahora de Santos Ramírez ni del...

Por eso, el respaldo a YPFB debe entenderse como apoyo crítico, es decir, apoyo con criterio, que ayuda a diferencias los aciertos de los desatinos y aplaude solamente los primeros que, por cierto, últimamente no han sido muchos, pero no vamos a acordarnos ahora de Santos Ramírez ni del interminable interinato de su actual presidente, sino de algo más trascendente, que aunque no alude directamente a nuestros intereses tiene que ver también con el petróleo de un país bolivariano.En una columna que también publicamos hoy, el comentarista Antonio Guillermo García se refiere a una entrevista para el portal Analitica.com, publicada hace años, donde Henrique Capriles Radonski cuestiona el carácter “estatista” de la Constitución de 1999 por reservarle al Estado las actividades económicas estratégicas del país, como el petróleo, y distribuir la riqueza de la nación entre los las necesitados. Para Capriles Radonski el Estado solo debe promover la empresa privada y abocarse a la privatización, incluso de PDVSA.Son ideas peligrosas. No hace mucho el tristemente célebre Carlos Salud Menen también privatizo la entidad petrolera estatal argentina, malvendiendo a la transnacional Repsol una parte importante de YPF, que ha costado (está costando) mucho recuperar.Otras entidades petroleras estatales muy importantes, incluida Pemex, están en inminente peligro de seguir el mismo camino, que desde ahora rechazamos rotundamente para nuestra YPFB. Esta vez sin comillas.El manido argumento que se repite una y otra vez es ese de que el Estado es mal administrador, lo cual es totalmente falso, pero muy publicitado, porque quienes son malos administradores son los que al hacerse cargo del gobierno manejan los asuntos del Estado, o sea, los políticos, entre los cuales hay muchos malos y algunos definitivamente pésimos.Por todo eso y por el ya comentado apoyo crítico que siempre brindaremos a YPFB es que nos preocupan las neurálgicas coyunturas por las que actualmente atraviesa y que tiene que ver con la constitución de su directorio, con la ejecución de obras importantísimas, especialmente aquellas para industrializar el gas y generar utilidades que se queden en Bolivia y no las regalemos impunemente.Confiamos en que los malos momentos de YPFB sean realmente coyunturales y no que se esté cocinando la enajenación de ese patrimonio bolivianos, lo cual sería en forma franca y rotunda intolerable.Y esperemos, entonces, que los malos administradores (porque son ellos los malos y no la empresa) pasarán y desaparecerán, con mucha pena y con nada de gloria.Mientras tanto, sostendremos nuestro apoyo crítico inalienable para YPFB y no somos pocos los que pensamos así y actuaremos en forma consecuente.


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