Trabajo, justicia y dignidad

 La oleada neoliberal de los ‘90 demolió la legislación protectoria del Derecho del Trabajo y alentó el trabajo informal, con lo cual no sólo se comete un fraude laboral sino que también se está lastimando la autoestima de quien no tendrá jubilación, obra social, aguinaldo y...

 La oleada neoliberal de los ‘90 demolió la legislación protectoria del Derecho del Trabajo y alentó el trabajo informal, con lo cual no sólo se comete un fraude laboral sino que también se está lastimando la autoestima de quien no tendrá jubilación, obra social, aguinaldo y vacaciones. La Asamblea del año XIII eliminó la esclavitud en la Argentina. Sin embargo, y pese al crecimiento sostenido de la economía, persiste en el universo laboral esta forma de esclavitud más sutil pero igualmente humillante. El trabajo en negro ahonda la catástrofe social. Su vigencia en el tiempo está directamente vinculada con la falta de libertad y democracia sindical. El trabajo chatarra existe en tanto y en cuanto se sigue sin reconocer a los trabajadores el derecho a organizarse según su leal saber y entender. Esa legión de trabajadores precarizados –fundamentalmente los jóvenes- está buscando canales organizativos de nuevo tipo. Y muchas veces los encuentra en la CTA. Son los desaparecidos civiles. No figuran en ninguna base de datos, muchos no tienen documentos, cobertura médica, ni asistencia social. El fraude laboral es ejercido por las patronales al amparo de un sistema que los protege. El Estado -Nacional, Provincial o Municipal- es uno de los principales precarizadores. Miles de trabajadores revisten como empleados públicos a través de formas de contratación peyorativas y flexibilizadoras. El Gobierno en estos últimos años ha avanzado sustancialmente en el reconocimiento de derechos civiles a las minorías, un paso importante y valorable para construir una sociedad más justa e integrada. Pero está en mora en la reposición de los derechos sociales de las mayorías. 82% móvil para nuestros jubilados y devolución del PAMI a sus legítimos dueños; Universalización y unificación de las Asignaciones Familiares; Derogación del Impuesto a las Ganancias a los trabajadores convencionados; Salario Mínimo, Vital y Móvil igual a la Canasta Familiar; Nueva Ley de Prevención y Reparación de Daños Laborales que elimine las ART y devuelva al Estado su rol de garante de la Seguridad Social; Libertad y democracia sindical; Derogación de la Ley Antiterrorista para clausurar la criminalización de la protesta social.La lucha por trabajo y salarios dignos es estratégica. Sin justicia no hay paz.Juan Carlos Giuliani es Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA.


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