Sólo un suicidio

La pareja vivía en la extrema pobreza, pues la mujer, de 68 años, era jubilada con una pensión mínima y el hombre, de 62, se encontraba en paro laboral después de trabajar en una empresa constructora en la ciudad de Nápoles. Al tratar de explicar el caso, se supo que muchos italianos se...

La pareja vivía en la extrema pobreza, pues la mujer, de 68 años, era jubilada con una pensión mínima y el hombre, de 62, se encontraba en paro laboral después de trabajar en una empresa constructora en la ciudad de Nápoles. Al tratar de explicar el caso, se supo que muchos italianos se enfrentan a las consecuencias de la reforma económica impuesta por el Gobierno del primer ministro interino, Mario Monti, como el aumento de la edad de jubilación que deja sin empleo ni pensión a muchos trabajadores. Pero cualquier explicación, especialmente las que intentan los políticos, resulta patética. Lo evidente es que Europa se está muriendo, como la pareja de ancianos suicidas.Uno de los últimos actos de esa tragedia fue el “rescate” a la banca de Chipre. Intelectuales de la talla de Paul Krugman, Premio Nobel de Economía dijeron que, más bien, “Chipre debe salir del euro. Ahora mismo. La razón es bien directa: seguir en el euro significa una increíblemente severa depresión que durará largos años mientras Chipre intenta crear un nuevo sector exportador. Abandonar el euro, y dejar que la nueva moneda se devalúe, dará una gran aceleración a esa reconstrucción”.Ni durante el rescate de la deuda griega o española, para citar dos casos, las críticas de economistas y políticos hacia la Unión Europea (UE) y la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) fueron tan unánimes sobre la cuestión. En diarios, portales y blogs, muchos economistas en Estados Unidos y Europa, ven la “solución” a la crisis en Chipre aplicada por la Troika como un paso que la Unión Europea dio hacia su propia destrucción: “La lección de Chipre es que Europa está políticamente en bancarrota (…) Durante la semana pasada, Europa, o mejor dicho los líderes de la UE, se han hecho a sí mismos un daño que jamás podrán reparar”.La sola mención al FMI, como el más fuerte integrante de lo que han dado en llamar “la Troika”, estremece, porque el poder de esa institución directa o indirectamente ya ha causado  muchos estragos en la economía ahora “globalizada”, pero todavía sometida a dictámenes a menudo inconsultos y unilaterales del FMI.Por supuesto que Krugman no es la única personalidad que censura las actuaciones del FMI. Hace ya más de diez años, mucho antes de que estalle la crisis europea actual, otro Premio Nobel, Joseph Stiglitz, hablaba de “reformar las instituciones internacionales que gobiernan la globalización” y terminaba uno de sus libros más famosos clamando: “si vamos a lograr una globalización con rostro humano, entonces debemos alzar nuestras voces. No podemos, ni debemos, quedarnos al margen”.Porque no se trata del suicidio de una pareja de ancianos. Está en juego el destino de todos, absolutamente todos nosotros.


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