De las drogas y de las armas
En la Organización de Naciones Unidas, que como sistema de organización multinacional cada vez está menos capacitada para competir, por ejemplo con la FIFA, se aprobó finalmente un tratado para reglamentar el tráfico de armas, que ojalá no llegue a ser tan inocuo como todo lo que se ha...
En la Organización de Naciones Unidas, que como sistema de organización multinacional cada vez está menos capacitada para competir, por ejemplo con la FIFA, se aprobó finalmente un tratado para reglamentar el tráfico de armas, que ojalá no llegue a ser tan inocuo como todo lo que se ha hecho contra el tráfico de drogas sicotrópicas, sin lograr ni siquiera disminuirlo, sino, al contrario, incrementándolo.Luego de arduas negociaciones la Asamblea General de la ONU aprobó el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA), el cual establecerá normas internacionales comunes para la importación y comercialización de armamento.Tras fracasar la semana pasada la votación por consenso de un pacto propuesto ya hace siete años, finalmente ayer 154 países aprobaron el Tratado, tres votaron en contra, mientras 23 se abstuvieron, entre ellos India, Sudán, Rusia, China y el bloque de la ALBA, integrado por Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Venezuela. Ignoramos cuál es el verdadero sentido de esa abstención y vaticinamos que no será fácil averiguarlo en forma fehaciente.En contra votaron Irán, Corea del Norte y Siria, cuyos gobiernos hicieron fracasar las conversaciones para lograr el Tratado pues consideran que podrá ser utilizado como un “embargo” por las grandes naciones exportadoras. A partir de ahora los países firmantes tienen prohibidas las transferencias internacionales (importación, exportación, tránsito) y la intermediación de armas a cualquier otra nación si existe la mínima posibilidad de que estas puedan ser usadas para violar derechos humanos. Es el primer tratado que reglamenta la venta de armas convencionales, mercado de unos 60.000 millones de dólares al año, y el primer texto mayor sobre desarme desde la prohibición de los ensayos nucleares en 1996. Las armas incluidas van desde las pistolas hasta aviones y barcos de guerra, pasando por los misiles. Por supuesto que La lista no comprende los terroríficos y ahora muy mentados drones (aviones teledirigidos), los transportes blindados de tropas y los equipos destinados a las fuerzas del orden. Habrá que ver qué clase de “orden” es la que aplican esas fuerzas en varios países.El principio del Tratado consiste en que cada país debe evaluar, antes de toda transacción, si las armas vendidas pueden ser utilizadas para eludir un embargo internacional, cometer un genocidio y otras “violaciones graves” a los derechos humanos, o caer en manos de terroristas o criminales. En todos estos casos, el país potencial exportador de las armas, estará obligado a rechazar la transacción. Eso, en esencia es lo que dispone el tratado, habrá que esperar un poco para ver cuánto se cumple. Si es que se cumple algo.


