El sentido de pertenencia

Recordemos que teníamos un Cerro de Potosí en el cual estaba nuestra plata. La plata desapareció, porque nunca los españoles la consideraron “nuestra” y resultó que ni siquiera era “de ellos”, porque finalmente sirvió para impulsar el desarrollo y el poderío británico. Dentro de...

Recordemos que teníamos un Cerro de Potosí en el cual estaba nuestra plata. La plata desapareció, porque nunca los españoles la consideraron “nuestra” y resultó que ni siquiera era “de ellos”, porque finalmente sirvió para impulsar el desarrollo y el poderío británico. Dentro de poco tampoco existirá el cerro, que se está desmoronando. Y sigamos.Con sus entonces muy valiosos recursos de salitre y guano, el Departamento del Litoral era también, sin discusión, uno de nuestros más preciados tesoros, porque además de los recursos mencionados nos vinculaba al océano Pacífico. Ahora hay quienes insisten en que nada de eso fue realmente nuestro.Podríamos seguir la historia, con leves variantes, refiriéndonos a nuestro departamento del Acre, que primero lo separaron de nosotros y luego lo anexaron al Brasil, algo más o menos parecido a lo que le pasó a Colombia con “su” departamento de Panamá. Los Estados Unidos necesitaban un canal y fomentaron el separatismo que culminó con la aparición de un nuevo país. Con los separatismos sucede siempre lo mismo.Pero continuemos con la quinua, a la cual casi todos la mencionan como precioso alimento todavía nuestro. Pero, como decíamos, hasta el Banco Mundial se ha referido últimamente a ella y también han declarado a este 2013 “Año de la quinua”.Con incipiente preocupación buscamos en Wikipedia lo que se decía sobre la quinua y encontramos esto: “Es un cultivo que se produce en los Andes de Bolivia, Perú, Argentina, Chile, Colombia y Ecuador, así como en Estados Unidos. Bolivia es el primer productor mundial, seguido de Perú y Estados Unidos”. Hemos destacado la mención de Estados Unidos, porque comenzamos a temer que pueda pasar lo que ya contábamos sobre Panamá, el Acre y otros temas, sin olvidar que es precisamente de Estados Unidos la petrolera Standard Oíl, de triste relación con “nuestro Chaco” y que de allá también es la transnacional Monsanto, a la cual ya hay quienes la creen propietaria originaria del maíz.Y tenemos fresca en la memoria la taimada sustitución de la quinua por fideos, que pasaron a ser la “comida típica” del pueblo boliviano, valiéndose para eso de donaciones o de cualquier otro truco que resulta pasajero pero eficiente a mediano plazo. Y sucede que los fideos ni siquiera son un aporte europeo a la dieta globalizada, porque su origen primario está en China.Nada raro tendría que se pretenda con la quinua lo que se hizo con tanto que en otro tiempo considerábamos “nuestro”, como las islas Malvinas a las cuales de cualquier manera quieren convertirlas en propiedad de Inglaterra y no de Argentina.Comencemos entonces a ocuparnos más de este asunto, para no dejarlo sólo en preocupación.


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