Hipocresía en el referendo
Hay una enorme hipocresía al tratar de proponer que la consulta popular “resuelva sobre la situación de Malvinas”, denunció aquí el dirigente del Frente Transversal y presidente del Centro de Estudios del Sur, Oscar Laborde.Según el diplomático, las resoluciones de Naciones Unidas sobre...
Hay una enorme hipocresía al tratar de proponer que la consulta popular “resuelva sobre la situación de Malvinas”, denunció aquí el dirigente del Frente Transversal y presidente del Centro de Estudios del Sur, Oscar Laborde.Según el diplomático, las resoluciones de Naciones Unidas sobre la Cuestión Malvinas piden tomar en cuenta los intereses y no los deseos de sus actuales habitantes, en razón de tratarse de una población implantada, no originaria, fruto de una estrategia de invasión y colonización del lugar.A los isleños les conviene una negociación, estimó por su parte la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, y aseguró que el referéndum y “deja aislado al Reino Unido, que ya está suficientemente aislado de Europa y sufriendo una crisis económica muy grande”.“No tengo de ninguna duda de que sería de interés de los habitantes de las Islas Malvinas tener una relación adecuada, de diálogo, con el continente”, pues se trata de una población distante a ocho mil kilómetros de Gran Bretaña y a 500 de Argentina, insistió.Con relación al significado de la consulta, coincidió en que se trata sólo de una maniobra dilatoria frente a su obligación de resolver la disputa por la soberanía de esos territorios mediante negociaciones y encontrarle una solución pacífica y diplomática.Al convocarse al referendo en las llamadas Islas Falkland el gobierno británico sostuvo que sus habitantes tienen el derecho de ser escuchados y de determinar el porvenir que desean para ellos y para las futuras generaciones.“Los esfuerzos de Argentina de mostrar esta disputa con el Reino Unido como un tema bilateral sobre territorialidad son simplistas y erróneos. Los habitantes de las islas no pueden ser excluidos de esta discusión”, sostuvo.Al respecto, la embajadora Castro negó que los isleños deban ser parte de la negociación, y alegó que el de las Malvinas es “un gobierno ilegítimo porque hay un gobernador enviado por el Reino Unido” y los habitantes no son originarios de las islas, tampoco aborígenes, ni han sido sojuzgados a un poder colonial.El referéndum que acaba de realizarse en nada altera la esencia de la Cuestión Malvinas y su eventual resultado no pone fin a la disputa de soberanía, ni a los incuestionables derechos argentinos, enfatizó por su parte el senador Daniel Filmus, del oficialista Frente para la Victoria.En su criterio, la maniobra británica plantea ahora una tarea trascendente para la diplomacia argentina: Desnudar que tras la invocación del derecho de autodeterminación de los isleños se ocultan los verdaderos intereses de Londres, de poseer una poderosa base militar en una zona estratégica del Atlántico Sur.También la Cancillería argentina denunció el referendo como un nuevo intento británico de manipular la Cuestión Malvinas.El texto recordó que esas islas, así como las Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, son objeto de una disputa de soberanía entre Argentina y Gran Bretaña.Por consiguiente, el Reino Unido carece de derecho alguno a pretender alterar el estatuto jurídico de esos territorios, aún con el disfraz de un hipotético referéndum.Esta votación, y cualquier otra consulta que Londres pudiera inventar en los territorios disputados, no pueden tener ese resultado ni relevan a ese país de cumplir con la obligación que el derecho internacional le impone de resolver pacíficamente la disputa, agregó.


