Bolivia y el mar

Hoy se regresa al tema y se recuerda a Conrado Ríos Gallardo, canciller de Carlos Ibáñez. Es artífice del Tratado de 1929 que reintegra Tacna al Perú y cancela la promesa de plebiscitar la soberanía de las comarcas anexadas por Chile tras la Guerra del Pacífico. Se le atribuye la...

Hoy se regresa al tema y se recuerda a Conrado Ríos Gallardo, canciller de Carlos Ibáñez. Es artífice del Tratado de 1929 que reintegra Tacna al Perú y cancela la promesa de plebiscitar la soberanía de las comarcas anexadas por Chile tras la Guerra del Pacífico. Se le atribuye la parábola del “candado y la llave” con lo cual Lima y  Santiago quedan comprometidos a “tapiar las aspiración portuaria de La Paz”. Este enfoque legitima la doctrina de Torre Tagle en orden a insistir -igual que la cancillería del Mapocho- a que la controversia es bilateral y no trilateral. La diplomacia peruana añade, acorde con lo pactado, sobre Arica hay una co-soberanía y Chile se ha comprometido a no ceder a un tercero suelo en aquel territorio. Si Chile -agrega Perú- quiere satisfacer la centenaria solicitud de Palacio Quemado, pues que la cubra con suelo, playa y mar de la II Región. Esto produce alergia en algunos e inquietud en no pocos, pues el país pierde continuidad territorial e incluso marítima. Por ese motivo se insiste en  concebir el problema que aflige al país de Evo concibiendo el problema heredado de la  conflagración anglo-chilena de 1879 sosteniendo que es trilateral. No se trata de cuestionar los Tratados de 1905 y de 1929, sino de buscar una solución tripartita. Ello implica convertir a Arica en un mega enclave que se propone bautizar Puerto O`Higgins. La ingeniería hoy permite habilitarlo para buques de gran calado, Brasil está interesado en alcanzar el Pacífico para sus exportaciones al Asia y se resolvería el embotellamiento de Bolivia y Paraguay. El área estará desmilitarizada y bajo supervisión de la UNASUR y la ONU.El principio de la trilateralidad pasa por acentuar en la demanda boliviana el sesgo bolivariano y no confrontacional. Si se insiste en apelar al argumento de la guerra infausta se aglutina a la chilenidad en torno al gobierno de turno sea el derechista Piñera o el “socialista” Lagos. En Perú existe  rencor y desdén por Bolivia. Entonces, el debate requiere  zafarse de aquel hecho de armas de ayer que ahora continúa generando  prejuicios y tensiones. Sin duda aquello es inmadurez. Los estadistas -por el sitial que ocupan y los medios de que disponen- pueden hacer una labor “deschauvinizante” de mayor efecto que cien catedráticos y que mil páginas de libros. Ello es importante para pavimentar el camino a fin de que se estudie la viabilidad del mega puerto triestatal que darla  mar a Bolivia y Paraguay así como desarrollo al sur peruano y al norte chileno y luz verde a las exportaciones brasileras.  


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