Las mujeres y el Papa

No vamos a ocuparnos, sin embargo, de vaticinios ni cábalas, que eso están haciendo los que se consideran expertos “vaticanólogos”, cualquier cosa que eso signifique. Vamos a tocar, así sea en forma superficial, la relación de la iglesia católica con las mujeres, que es una variable por...

No vamos a ocuparnos, sin embargo, de vaticinios ni cábalas, que eso están haciendo los que se consideran expertos “vaticanólogos”, cualquier cosa que eso signifique. Vamos a tocar, así sea en forma superficial, la relación de la iglesia católica con las mujeres, que es una variable por demás apasionante, puesto que afecta a más de la mitad de la humanidad.Desde Cali, Colombia, Carmiña Navia Velazco puso a circular un comentario que no se puede pasar por alto. Estos son sus párrafos principales: “¿Por dónde empezaríamos la historia de la relación entre el papado y las mujeres? ¿La iniciamos cuando Pablo de Tarso silencia el testimonio de las mujeres frente a la resurrección de Jesús? O a finales del segundo siglo de esta era, con las palabras de Tertuliano, padre de la iglesia, sobre las mujeres:  “¿Y no sabes tú que eres una Eva? La sentencia de Dios sobre este sexo tuyo vive en esta era: la culpa debe necesariamente vivir también. Tú eres la puerta del demonio; eres la que quebró el sello de aquel árbol prohibido; eres la primera desertora de la ley divina; eres la que convenció a aquél a quien el diablo no fue suficientemente valiente para atacar”.  Existe un extensísimo memorial de agravios de la jerarquía eclesiástica católica contra las mujeres y nos ocupamos de eso no por casualidad, ni porque la semana pasada haya sido, precisamente, el Día Internacional de la Mujer y el Vaticano es una nación formal, aunque con muchas particularidades.Hemos sostenido más de una vez que no confiamos en casualidades ni en coincidencias fortuitas y lo que escribió Carmiña Navia Velazco y publicó una agencia periodística no es ni casual ni mera coincidencia. Es algo para prestarle mucha atención, quizás inclusive más atención a que en la elección que comienza mañana resulte “vencedor” un cardenal africano, latinoamericano o estadounidense. Esto es lo esencial que ella, Carmiña, considera que debe hacer el nuevo Papa, sea quien sea:“Pedir perdón por las injusticias contra nosotras (las mujeres) cometidas a lo largo de la historia eclesial, especialmente en el mundo occidental.Reconocer la legitimidad de las mujeres para decidir sobre sus embarazos, sobre su sexualidad y su cuerpo, sobre lo que en cada caso y situación concreta su conciencia determine como lo mejor. Reconocer e impulsar pastoralmente, por tanto, los derechos sexuales y reproductivos de la población femenina.Reconocer el papel histórico insustituible que la mujer ha jugado y juega en el mundo creyente. Dar voz y autoridad a la mujer en la vida teológica, espiritual y eclesial”.Eso es solo una parte del extenso memorial. Pero es bastante para ponernos a pensar.


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