La radiante claridad del nacionalismo boliviano
Sin retórica ninguna calificamos esta pérdida como irreparable para la patria toda; fundador del Movimiento Nacionalista Revolucionario y líder intelectual con Víctor Paz Estenssoro y otros de la generación más brillante que mayores responsabilidades ha alcanzado con relación al presente y...
Sin retórica ninguna calificamos esta pérdida como irreparable para la patria toda; fundador del Movimiento Nacionalista Revolucionario y líder intelectual con Víctor Paz Estenssoro y otros de la generación más brillante que mayores responsabilidades ha alcanzado con relación al presente y porvenir de Bolivia.Montenegro inauguro un espacio de reflexión y denuncia; removió y sacó a la superficie los vericuetos de la dependencia y la política; aunque proclamó el orgullo de la emancipación para él fuee triste disimular la falta de soberanía; participó activamente en la creación de un clima intelectual y de periodismo punzante que tuvo por meta la Revolución; trabajó apasionadamente y soñó mucho en un escenario de tensiones políticas y sociales con la huella de la fresa derrota chaqueña y fue, sin duda, un gran actor dentro de un elenco de hombres que pretendía una patria distinta, mejor para los tradicionalmente humillados de Bolivia.Los inconformes, teniendo a Montenegro en su comité pensante, iban detrás de los cambios transcendentales-seamos honrados y evitemos la ponzoña de minimizar por ignorancia supina su importancia- que fueron muchos, profundos y decisivos para modificar positivamente la imagen de la nación. Sin embargo, también es junto admitirlo, todas las conquistas no fueron suficientes, porque deberías tocar la mente y el corazón de los bolivianos y no lo hizo- aunque lo intentara-, porque para mejorar al hombre no basta dese3ncadenar una revolución, modificar la constitución política, ni suscribir leyes y decretos supremos, para ingresar al alma del ser humano.Montenegro y no muchos más, estudiaron las causas básicas del atraso y la pobreza pavorosa, especialmente en los cerrados grupos étnicos que estaban convertidos en estatuas de sal-no por su gusto y culpa- mirando el pasado mientras la vida corría veloz en pos del futuro. ¿Quienes fueron los pensadores y los libros claves que marcaron una ruptura con el pasado y permitieron meditar en cómo y cuándo el país debería promover un nuevo rumbo en su orientación?. Montenegro es uno de ellos y su libro “Nacionalismo y Coloniaje” un hito en la teoría del nacionalismo revolucionario lejos del capitalismo como del comunismo y más lejos del socialismo comunitario.Montenegro fue uno de esos visionarios y rebeldes que sembraron la semilla y con ella las ideas e inspiraciones para entender el pasado histórico-político, la sociedad en crisis por exclusión de sus mayorías, y la toma de una decisión para movilizar una energía colectiva que definiera su destino como lo fue esa jornada histórica de la Revolución del 9 de abril de 1952 que posibilitó-53 años después- el ascenso de un legítimo indio-mestizo a la primera magistratura de la Nación. Montenegro reconstruyó la dramática fisionomía del país desde la época colonial, la ficción de una autonomía al proclamarse la independencia y luego el convulsos trayecto republicano con su remedio de sistema democrático. Todo esto narrado en “Nacionalismo y Coloniaje”. Un texto para entender a Bolivia, uno de los libros más combativos de nuestra cultural, alegato contra la historia denigrativa, autocompasiva y antiboliviana al estilo arguediano. Así como Víctor Paz Estenssoro creó un movimiento nacional abigarrado, terrible y grandioso inspirado en el verbo del amigo leal y consejero de siempre Montenegro, las actuales generaciones tienen que extraer de “Nacionalismo y Coloniaje” libro de tesis y génesis de un lado, y paradójicamente, el testamento de la Revolución Nacional por otro lado- el nuevo espíritu fecundo y vigoroso, el tributo de libertad y soberanía al que estamos obligados.En 1985, Bolivia vivió un cambio radical, histórico y difícil; es que el estatismo había fracasado hasta en la Rusia Soviética, el modelo había entrado en el descrédito a nivel mundial y la refracción de ideas no podía omitir a Bolivia que canceló la era est6atal y entro a la era privada, el shock hizo temblar a los más pin6tados, para un político como Paz Estenssoro, el ejercicio de este esquema no era difícil, había que ejecutarlo y punto; en cambio para un ideólogo como Montenegro, puede ser que la figura no hubiera cuajado del todo. En el plano de los supuestos, el plan del 85 con el 21060 adentro, posiblemente hubiera sido desechado por Montenegro por mantenerse fiel a sus ideas como siempre lo hizo, pero quizás hubiera sido superado por la historia y como los tiempos cambian Montenegro se habría inclinado a aconsejar, dada la dependencia en que vivimos, se ingresa a la nueva coyuntura de la economía de mercado, sin llegar al neoliberalismo colonialista anglosajón y con seguridad habría pedido.


