Cuestión de justicia
En la Argentina, en la semana que termina, comenzó el juicio por los crímenes cometidos en el marco del Plan Cóndor, de coordinación represiva de los regímenes militares sudamericanos en los años 70 y 80 El juicio comenzó el marte, 4 de marzo, en los tribunales de Buenos Aires, donde...
En la Argentina, en la semana que termina, comenzó el juicio por los crímenes cometidos en el marco del Plan Cóndor, de coordinación represiva de los regímenes militares sudamericanos en los años 70 y 80 El juicio comenzó el marte, 4 de marzo, en los tribunales de Buenos Aires, donde comparece el ex dictador argentino Jorge Videla como principal acusado.El Plan Cóndor es el nombre con el que es conocida la operación de coordinación de las cúpulas de los gobiernos dictatoriales del Cono Sur de América –Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia– entre sí y con la CIA de los Estados Unidos, llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980. Enmarcada en la Doctrina Truman, esta coordinación se tradujo en «el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con apremios sico-físicos, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como “subversivas del orden instaurado” Ese orden estaba indeleblemente marcado por la guerra fría, o sea la confrontación del poder estadounidense con el creciente poder soviético, al cual en Washington no solo temían, sino que combatían con cualquier clase de armas o de estrategias. Eso el Plan Cóndor, un proyecto estratégico de Washington en la Guerra Fría. Además de Jorge Videla, estuvieron en ese escenario Alfredo Strossner, del Paraguay, Augusto Pinochet de Chile, Hugo Banzer de Bolivia y varios otros de menor figuración, pero no menos culpabilidad en la operación.Varios han muerto ya, la mayoría desprovistos de los honores que abundan en la despedida de Hugo Chávez. (Es que los otros no se los merecieron)El Plan Cóndor, sin embargo, sirvió para que los latinoamericanos, generalmente cobijados por el exilio político, se juntaran y se conocieran, aunque no fuera ese el propósito de sus represores.Así, hubo bolivianos que dirigieron periódicos en Ecuador, que contribuyeron a crear organizaciones sindicales latinoamericanas (FELAP) en México o simplemente conocieron mejor este continente que comenzó a tener para ellos más sentido como Patria Grande.Tupamaros, Montoneros, o sencillamente latinoamericanos acosados y perseguidos por la Operación Cóndor tuvieron, así, un rol protagónico que será cada vez más notorio, mientras más se diluya o desvanezca el de aquellos que, como Jorge Videla, desatinaron cuando pasó su fugaz momento histórico.Dice la noticia que está previsto que la causa contra Videla y sus cómplices dure unos dos años como mínimo, por el volumen y la complejidad de la documentación que se adjuntó como prueba y que declaren alrededor de 500 testigos. Pero terminará y los sobrevivientes respiraremos más tranquilos. No por sentimiento de venganza, sino porque la justicia tarda, pero llega.


