Caminando en Cuaresma
Es tiempo de preparación para la Pascua del Señor, para festejar con júbilo su resurrección, después de los días santos, después de la tristeza de un viernes santo, llega la pascua, día de dicha por la resurrección del Señor.Debemos reflexionar en las palabras del mismo Dios, las...
Es tiempo de preparación para la Pascua del Señor, para festejar con júbilo su resurrección, después de los días santos, después de la tristeza de un viernes santo, llega la pascua, día de dicha por la resurrección del Señor.Debemos reflexionar en las palabras del mismo Dios, las encontramos en (Lv.19) dice así: “Respete cada uno a su padre y a su madre, no roben ni mientan ni se engañen unos a otros”.“No hagan promesas falsas en mi nombre. No uses la violencia contra tu prójimo, ni le arrebates lo que es suyo. No retengas la paga del trabajador, hasta el día siguiente”. “No pongas ningún tropiezo en el camino del ciego, no actúes con injusticia cuando dictes sentencia, ni favorezcas al débil, ni te rindas ante el poderoso, apégate a la justicia cuando dictes sentencia”.“No tomes parte en el asesinato de tu prójimo. Yo soy El Señor”.Todo esto nos manda El Señor, todo lo que esté dentro de la justicia, de la ética, lo que es condescendiente con la moral, porque Él es el Señor nuestro Dios y los diez mandamientos están dentro de estas prescripciones relativas a la santidad, caridad y justicia.Nos han dicho que el tiempo de Cuaresma debe ser de un mayor acercamiento a Dios, yo creo que es la oportunidad de hacer una pausa en nuestro ajetreo de cada día y darnos el tiempo para reflexionar y preguntarnos concretamente qué es lo que me manda El Señor. Es caminar rectamente sin torcer el rumbo, aunque en algunos tramos del camino están llenos de piedras, de obstáculos; no nos pide nada imposible, somos sus hijos, nos conoce y sabe lo que pueden nuestras fuerzas y lo que es imposible para nosotros.El Señor nos manda a ser justos a pesar de todo, no inclinar la balanza ni siquiera ante el débil, sino obrar con justicia. No debemos engañar ni mentir, el que miente engaña, está fuera de la verdad peor si se jura en nombre de Dios, porque es ponerle a Dios por testigo y esto es una infamia.Además no debemos ser violentos sino mansos, pacíficos, no abusar de los débiles, de los pobres de los que están bajo tu mando, sino conseguir ser respetados respetando a los demás, es decir dando lo que queremos que nos den; no maltratar a quienes estén bajo tu autoridad, esto crea resentimientos y rencores que con el correr del tiempo, afloran en contra nuestra.Respetar lo que es ajeno, no arrebatar a nadie lo que es suyo, de la misma manera que no deseamos que nos arrebaten lo nuestro.Nunca abrigar en nuestro corazón odio para nuestro hermano, debemos comprender y perdonar, todos podemos equivocarnos, en un corazón con odio Dios no puede estar, porque Él es amor y está presente allí donde anide el amor.También nos enseña, nos pide, nos manda que nunca retengamos la paga del que trabaja para nosotros, es su esfuerzo y merece la paga justa, su salario.Nos pide respetar a nuestros padres, esto tendría que ser lo normal, no solo respetar sino amar a esos seres que nos dieron la vida y nos dieron su vida para protegernos y formarnos. No es posible limitar los mandatos del Señor sólo para los cristianos, es ley para todo hombre, para paganos, judíos y cristianos, porque el amor de Dios abarca a toda la humanidad y debemos preguntarnos si habremos entendido las palabras de Cristo, que supone una de las revelaciones cristianas más grandiosas y maravillosas: “Si alguno me quiere, guardará mi palabra y mi Padre lo querrá y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn. 14,23).


