Más allá del protocolo

hoy vamos a hurgar un poco en ese que hace dos años la Organización de las Naciones Unidas oficializó como Día Internacional  de la mujer. Primero, la inequidad en perjuicio de las mujeres es algo que tiene muchísimo más que dos años. Más que dos siglos, inclusive y está enmarcada en...

hoy vamos a hurgar un poco en ese que hace dos años la Organización de las Naciones Unidas oficializó como Día Internacional  de la mujer. Primero, la inequidad en perjuicio de las mujeres es algo que tiene muchísimo más que dos años. Más que dos siglos, inclusive y está enmarcada en ese “machismo”, que puede ser violento y brutal, o puede ser también sutil, muy bien disfrazado para ocultar su perversión. “Con tal que no seas como yo, prefiero que seas…divina” es la frase que mejor sintetiza la posición de esos varones a ultranza, que se precian de no golpear mujeres, pero con su actitud disimuladamente machista las lastiman en forma más cruel y violenta.Entre las muchas declaraciones sobre el tema, que esta semana abundaron, hay una que cuenta que el año que acaba de terminar se cometió atroces crímenes de violencia contra las mujeres y las niñas, y se pregunta, con todo candor, cómo hacer para asegurarles un futuro mejor.En su mensaje de circunstancias, el secretario general de la ONU dice: “Miren a su alrededor, a las mujeres que tienen cerca. Piensen en las mujeres de sus familias y comunidades que ustedes aprecian, y entiendan que existe una probabilidad estadística de que muchas de ellas hayan sido víctimas de violencia en su vida. Muchas más han consolado a una hermana o amiga y compartido su dolor y enojo tras haber sufrido una agresión. Este año, en el Día Internacional de la Mujer, traducimos nuestra indignación en medidas concretas. Declaramos que juzgaremos los crímenes que se cometan contra las mujeres —y que nunca permitiremos que sean castigadas por los abusos que han sufrido. Renovamos nuestro compromiso de luchar contra esta amenaza mundial a la salud donde quiera que aceche, en hogares y empresas, en zonas de guerra y plácidos países, y en las mentes de las personas que permiten que la violencia continúe”.  Lo dicho: esencialmente protocolo.El machismo, de la misma forma que el racismo, el clasismo y otras aberraciones sociales, debe desaparecer, sin excusas ni atenuantes. Y ese es un trabajo cultural en el que debemos estar comprometidos todos, sin ninguna excepción.Para no terminar con el ceño fruncido vamos a contarles sobre un “grafiti” que leímos hace unos años, aunque no recordamos con precisión si fue en Bogotá o en Caracas. En ese momento sólo nos hizo sonreír, pero luego nos hizo reflexionar mucho sobre lo que precisamente hoy estamos comentando.El genial grafiti era directo, conciso y categórico. Tenía solamente tres palabras, pero en esas tres palabras se podía descubrir la profunda rabia, resentimiento y dolor de quien lo escribió. Posiblemente fue una mujer. Y decía:“Dios es negra”.


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