A propósito del duelo
Y lo que continúa vivo es el ideal bolivariano, de una sola patria integrada por las que le deben su primera libertad a Simón Bolívar. La segunda libertad, la definitiva, está aún en construcción. Pero definitivamente está viva.Cuando hablamos de integración en América Latina, tenemos...
Y lo que continúa vivo es el ideal bolivariano, de una sola patria integrada por las que le deben su primera libertad a Simón Bolívar. La segunda libertad, la definitiva, está aún en construcción. Pero definitivamente está viva.Cuando hablamos de integración en América Latina, tenemos tendencia a considerar solamente aspectos aduaneros y arancelarios, que son en realidad los menos importantes. Así, han pasado a la historia sin mayor pena ni gloria “integraciones” como la de la ALALC o Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, que son más bien sofismas de distracción, porque lo primero que se necesita para construir poder y para construir uno mismo su destino es indispensable el proteccionismo, con fuerte participación del Estado. Como lo hicieron en su momento Portugal, Gran Bretaña, Estados Unidos y otros que, ya fuertes, comenzaron a proclamar el libre comercio para evitar el empoderamiento de los demás.Todo esto tiene que ver más con la cultura que con los aranceles y hace solamente una semana se cumplió en Caracas la reunión de la Unión de Naciones de Suramérica, Unasur, sobre Cultura. El Consejo Suramericano de Cultura de Unasur fue creado durante el Consejo de Jefas y Jefes de Estado, celebrado el 30 de noviembre de 2012, con la premisa de que “la cultura es central para la construcción de un espacio de integración regional”. Su conformación responde a uno de los objetivos específicos del Tratado Constitutivo del bloque suramericano, en el cual se insta a “la promoción de la diversidad cultural y de las expresiones de la memoria y de los conocimientos y saberes de los pueblos de la región, para el fortalecimientos de sus identidades”.Esos conceptos están vivos, muy vivos, desde cuando los concibió el Libertador, los reforzaron más tarde José Vasconcelos, Manuel Baldomero Ugarte, Jorge Abelardo Ramos y muchos otros, muchísimos otros llamados con justicia patriotasPara los patriotas, la muerte del líder venezolano Hugo Chávez es lamentable, pero de ninguna manera fatal para la integración latinoamericana.Aunque sus detractores se empeñen en llamar a los gobierno populares “populistas” y pregonen que todo lo que en Latinoamérica está sucediendo se puede resumir a posturas caudillistas, la construcción del nuevo modelo geopolítico, en el cual la Patria Grande tendrá un rol determinante, es ya una realidad irreversible.En consecuencia, no es hora para más lamentos, sino para redoblar los esfuerzos integracionistas y mantener vigilancia insomne para detectar las acciones opositoras, que pueden presentarse como posturas políticas que no dejan de ser, sin embargo, peligroso canto de sirenas.


