Dos regiones hermanadas por la historia buscan unirse

Se trata de citas que reúnen periódicamente a los representantes de 50 países africanos y 12 del sur del Hemisferio americano, y que intentan establecer una fuerte cooperación bilateral a partir de los innegables lazos históricos que unen a ambas partes del orbe, ligados además por...

Se trata de citas que reúnen periódicamente a los representantes de 50 países africanos y 12 del sur del Hemisferio americano, y que intentan establecer una fuerte cooperación bilateral a partir de los innegables lazos históricos que unen a ambas partes del orbe, ligados además por problemas, urgencias y aspiraciones no menos comunes.Tal como señalaron estadistas como la presidenta brasileña Dilma Rousseff, el devenir de explotación que sufrieron tanto África como los pueblos latinoamericanos y caribeños, determinó esta identificación innegable, junto al hecho de que millones de africanos fueron traídos como esclavos al titulado Nuevo Mundo, y a la larga marcaron nuestras respectivas nacionalidades con sus costumbres, sus representaciones culturales y su establecimiento definitivo en estas tierras. En consecuencia, hay mucho de común y compartido como para que africanos y latinoamericanos y caribeños, insistan y trabajen conjuntamente en los más disímiles campos en busca del beneficio mutuo, el desarrollo de los pueblos y la independencia y la autodeterminación. En esta búsqueda de unidad indispensable para los pueblos empobrecidos y expoliados, en especial en épocas internacionales tan convulsas y riesgosas, vale recordar los trascendentes lazos de Cuba con África, desde su aporte internacionalista a la lucha de independencia contra el colonialismo y frente a las agresiones de poderosas fuerzas externas de corte racista e imperial, hasta la intensa colaboración con aquel continente en materia de salud, educación, deportes y desarrollo económico. Se trata, sin dudas, de un precedente que está en la base de la fructífera y creciente relación del Sur de nuestro hemisferio con las naciones africanas, especialmente a partir de la instauración en Nuestra América de gobiernos progresistas y revolucionarios, empeñados en construir una nueva y promisoria realidad regional e internacional. De hecho, en Guinea Ecuatorial se esbozaron importantes ideas en torno a una alianza entre ambas partes para una eficiente y sostenible producción alimentaria, y para la concertación en organismos económicos internacionales tradicionalmente manipulados por las grandes potencias capitalistas de Occidente. Además, la reunión consideró un hecho injusto, y por tanto necesario de enmendar, la no presencia de África y América Latina, con carácter de miembros permanentes, en el exclusivo Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, ONU, entre otras reivindicaciones políticas cruciales que permitan a ambas áreas ejercer un papel determinante en la arena global.


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