Los jóvenes de la generación ni-ni

 Según la oficina estadística Eurostat, uno de cada cuatro menores de 25 años en la UE están fuera del mercado laboral y pertenecen a lo que se ha dado en llamar la “generación ni-ni”, en referencia a aquellos que ni estudian, ni trabajan. “Nosotros somos la mano de obra barata, los...

 Según la oficina estadística Eurostat, uno de cada cuatro menores de 25 años en la UE están fuera del mercado laboral y pertenecen a lo que se ha dado en llamar la “generación ni-ni”, en referencia a aquellos que ni estudian, ni trabajan. “Nosotros somos la mano de obra barata, los invisibles del tiempo parcial, los que hacemos los trabajos más difíciles”, afirmó el secretario general del Movimiento de Jóvenes Comunistas de Francia, Nordine Idir. De ascendencia argelina, Idir se graduó de máster en Ciencias Políticas de la Universidad París 8, de Saint-Denis, gracias a que sus padres hicieron muchos esfuerzos para mantenerlo. “No ha sido fácil, pero lo logré. Yo soy un poco la gloria de la familia”, dijo. Idir consideró como el principal problema hoy en la UE la falta de trabajo, que se ha incrementado a la par de las medidas de austeridad. “Esto es una realidad: el desempleo golpea muy fuerte a nuestra generación”, afirmó Idir y añadió que muchos jóvenes están en contratos temporales, en adiestramiento gratuito o, en el mejor de los casos, en puestos mal pagados. De acuerdo con la Comisión Europea, en 12 de los 27 Estados del bloque el paro juvenil supera el 25 por ciento y hay otros países enfrentados a una verdadera emergencia social, como España y Grecia, donde este indicador sobrepasa el 50. En el caso de Francia, el 24,2 por ciento de las personas comprendidas entre los 15 y 25 años no tienen trabajo, el índice más alto registrado en este país durante las últimas décadas. Por otra parte, recordó Idir, hay unos 120 mil adolescentes que abandonan cada año el sistema escolar sin terminar su formación, lo cual constituye un obstáculo para encontrar un puesto bien remunerado. Para revertir la curva del paro, el gobierno del presidente Francois Hollande, que asumió el poder en mayo pasado, comenzó a implementar dos programas: los Empleos del Futuro y los Contratos de Generación. El primero de ellos consiste en crear unos 150 mil puestos temporales para jóvenes con baja calificación de las áreas menos favorecidas del país, incluyendo los departamentos de ultramar. Durante la duración de su empleo recibirán facilidades para completar su preparación e insertarse con más ventajas de manera definitiva en el mercado laboral. Mientras, el contrato de generación otorgará beneficios fiscales a las empresas que incorporen personal joven, pero mantengan a sus antiguos trabajadores para utilizarlos como instructores. Tras admitir que el paro conlleva riesgos de explosión, el presidente ha insistido en su voluntad de hacer de las políticas hacia la juventud una prioridad y dijo estar dispuesto a evitar que se instale en la sociedad “una fractura entre generaciones y entre quienes tienen y no tienen trabajo”. Sin embargo, Idir considera que los programas gubernamentales no son suficientes para resolver la magnitud del problema y además no garantizan una buena calificación, ni puestos estables. De acuerdo con el dirigente juvenil, una de las premisas para comenzar a revertir estos indicadores es abandonar las políticas de ajuste aplicadas en el continente que lo único que han hecho, dijo, es agravar la crisis, disminuir la producción y aumentar las desigualdades sociales. “Buscar alternativas a la austeridad es una cuestión de supervivencia. Es vital para los jóvenes de Grecia, España, Portugal, Italia y también para los de Francia”, declaró. Muchos economistas coinciden en que Europa está atrapada en un círculo vicioso porque las medidas de austeridad aplicadas para reducir el déficit y la deuda contraen la economía y, si no hay crecimiento, es imposible generar empleos. De hecho, los recientes pronósticos de la Comisión Europea (CE) así lo corroboran: la recesión continuará este año en el Viejo Continente; Francia, España y Portugal no llegarán a cumplir sus metas fiscales y el Producto Interno Bruto en la Eurozona se contraerá un 0,3 por ciento. En cuanto al desempleo, la CE prevé un incremento en el grupo de 17 países, hasta afectar al 12,2 por ciento de la población económicamente activa, es decir, a unos 20 millones de personas.


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