Una oportunidad final

Perder la vista es una de las experiencias más traumáticas que puede experimentar una persona e implica todo un cambio de vida, implica aprender nuevamente desde: como ordenar el armario para no confundir la ropa que tiene que ponerse en cada ocasión, aprender a como enhebrar la aguja y coser...

Perder la vista es una de las experiencias más traumáticas que puede experimentar una persona e implica todo un cambio de vida, implica aprender nuevamente desde: como ordenar el armario para no confundir la ropa que tiene que ponerse en cada ocasión, aprender a como enhebrar la aguja y coser la ropa.   En el baño necesita probar como poner la crema dental y cepillarse sin pintar la camisa.  En la cocina, educarse de nuevo a como servirse un té sin quemarse, comer sin derramar, y hacer la limpieza, a caminar solo, apoyado a un bastón que al principio lo mira con aversión, siendo el único que le va a poder acompañar y ayudar en la calle.  Hasta aprender que la gente sienta pena por ti,  a aprender a que  eso no se convierta en una barrera para seguir tu vida.Por la experiencia laboral que tengo con esta población.  Tengo la certeza de que una persona ciega puede llegar a ser tan independiente como cualquiera de nosotros que ve y que puede  desarrollar habilidades, aprender, capacitarse y  desenvolverse tan bien como cualquier persona. Que necesita un poco de nuestro apoyo es verdad, pero ¿quién no  necesita de otras personas en ciertas situaciones de la vida?Hay entidades públicas y privadas que están mirando más detenidamente la problemática de las personas con discapacidad y desde sus programas y visiones, están trabajando en favor de ellos.     Actualmente es muy probable que muchos niños que no recibían educación ahora asistan a una escuela especial o formal a desarrollar sus potencialidades.   Hay muchos jóvenes ciegos que culminaron su bachillerato, otros siguen una formación profesional  y otros tantos ya son profesionales.   Estamos avanzando pero hace falta  que la sociedad entera se involucré  más: empresas, fábricas, mercados, centros de servicio. Todos.Al margen de las capacidades personales que pueden desarrollar las personas con discapacidad visual, las barreras actitudinales del resto de la población pesan mucho, dificultan y limitan a que una persona ciega recupere o desarrolle la confianza en sí misma. ¿Cómo creer en uno mismo cuando todos desconfían de tus capacidades, cuando  aún te tratan como un niño?  Cómo si cuándo pides  un trabajo no te lo dan, cómo si aun leyendo tu hoja de vida el otro siente desconfianza de tu formación y de tus habilidades, y nunca te dan la oportunidad?Lo cierto es que todos necesitamos producir y trabajar en algo que nos permita vivir dignamente, cubrir las necesidades básicas de nuestras familias, ¡Temporalmente alguien podrá ayudarme pero no toda una vida! Si nos damos un minuto a pensar, La realidad de una persona ciega  es cuesta arriba. Sólo ponerse un minuto en el zapato del otro nos haría comprender un poco su realidad y así probablemente todos como hijos de Dios podríamos   ayudarnos mutuamente y así hacer más llano el camino de la persona ciega. Quiero tocar el corazón de ese resto de población para que abra sus puertas y brinde la oportunidad a la persona ciega a ser productiva y de generarse su propio recurso.  No pedimos que solo se cumpla un decreto supremo que indica que todas las entidades públicas y privadas tendrán la obligación de contratar a las personas con discapacidad en un promedio mínimo de 4 % del total de su personal. Sino  que por justicia se equiparen las oportunidades y se le brinde la  oportunidad de ser productivo, de que aprenda a desarrollarse integralmente y demuestre que puede ser responsable, que puede cumplir un horario, que puede estar siempre presentable,  ser cortes, aceptar sus errores y a comprometerse a superarse día a día. No solo se trata  de hacerle el favor y de reclamar su legítimo derecho sino y sobre todo de reconocer sus potencialidades como persona productiva.Con ese ideal Caritas Pastoral Social de la Diócesis de Tarija ha implementado el proyecto AGORA que busca precisamente “Capacitar y preparar a la persona ciega y de baja visión, para luego apoyarla en la búsqueda de un puesto laboral donde puede poner en práctica sus conocimientos”. Con este proyecto, también se brinda asesoramiento y apoyo a la empresa que se anima a creer que una persona ciega y de baja visión trabajando en su equipo puede ser un recurso humano muy valioso y útil para la institución.Todos buscamos una sociedad inclusiva, invito a todos aquellos que necesitan una persona para trabajar en su equipo a que miren más allá de la pura apariencia. Miren a la persona en su integridad.  Demos la oportunidad de mostrar que todos con capacitación podemos producir desde nuestra individualidad.


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