Archivar a Sarmiento

Pero no es la pérdida de esos millones de dólares de cooperación holandesa lo que más nos duele, sino que sin ese sistema para tratamiento de las aguas residuales las posibilidades de desarrollo real de Tarija no solo disminuyen, sino que virtualmente desaparecen, porque no podemos ni soñar...

Pero no es la pérdida de esos millones de dólares de cooperación holandesa lo que más nos duele, sino que sin ese sistema para tratamiento de las aguas residuales las posibilidades de desarrollo real de Tarija no solo disminuyen, sino que virtualmente desaparecen, porque no podemos ni soñar con ese desarrollo con industrialización bien planificada y generadora de indispensable valor agregado, si ni siquiera estamos siendo capaces de eliminar nuestras aguas servidas. Es deprimente.Como al que no quiere caldo se le dan dos platos, a esto se suma una especie de debate que parece haberse iniciado con relación al precio que tendrá el gas, nuestro gas, cuando sea entregado a las plantas procesadoras, nuestras plantas, que obtendrán de ese precioso producto que ahora exportamos tal cual, urea, amoniaco, polietileno y otros derivados con ese valor agregado que tanta falta nos hace para hablar seriamente de desarrollo.No entendemos cómo ni por qué se tiene que estar discutiendo por esos precios, cuando lo ideal sería que procesemos aquí mismo todo el gas, en vez de exportarlo para que lo hagan en Brasil o en la Argentina, desde donde luego tendremos que importar los productos derivados, que son miles, y que tienen muchísimo más valor. Por algo a eso lo llaman Valor Agregado y van a tener que explicárselo a algunas personas aunque sea con dibujitos, porque hace la fatalidad de que algunas de esas personas actúen  y opinen, precisamente, como autoridades del sector o como expertos especializados en el tema.Parecería que el gas de petróleo y las aguas servidas son asuntos totalmente diferentes y no se deberían mezclar, pero lo estamos haciendo porque ambos tienen que ver fatalmente con el desarrollo. Con  nuestro desarrollo y lo que nos ocupa (nos preocupa también) no son los elementos sino las actitudes humanas que aparecen en torno a ellos.Estamos comenzando a leer el nuevo libro de Marcelo Gullo “Insubordinación y Desarrollo” y allí encontramos, expuesto con meridiana lucidez, que en todo proceso de desarrollo (los modelos varían) existe “una vigorosa contestación al dominante pensamiento librecambista” y “un adecuado impulso estatal al proceso de desarrollo a través de subsidios, cubiertos o encubiertos, a la industria incipiente y a las actividades científico tecnológicas. En nuestro caso a nuestra todavía nonata industria petroquímica.Para rematar: en nuestras escuelas y universidades, se debería comenzar a enseñar utilizando ideas tan atinadas como las de Marcelo Gullo y archivar definitivamente a su paisano Domingo Faustino Sarmiento.Parece mucho pedir, pero si no lo hacemos seguiremos lamentándonos porque no podemos construir un eficiente sistema para eliminar aguas servidas, ni podemos obtener valor agregado para nuestro gas.


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