Danza de millones

Pero hay otros asuntos a la espera. Por ejemplo la salsa de tomate. Si, esa masa pastosa embotellada, que sustituye al tomate aunque no sea propiamente el tomate su principal ingrediente y que ha llegado inclusive a eliminar el nombre de la salsa de tomate en lengua española, porque muchos ya...

Pero hay otros asuntos a la espera. Por ejemplo la salsa de tomate. Si, esa masa pastosa embotellada, que sustituye al tomate aunque no sea propiamente el tomate su principal ingrediente y que ha llegado inclusive a eliminar el nombre de la salsa de tomate en lengua española, porque muchos ya llaman al producto “kétchup”.A primera vista parecerá un tema baladí, irrelevante, pero eso es hasta cuando se sabe cuánto invirtieron la semana pasada para hacerse al control de la más conocida fábrica de salsa de  tomate: Heinz. Agárrense de algo, para no caer, porque fue la friolera de 23.000 millones de dólares. Lo repetimos, en letras: veintitrés mil millones de devaluados dólares americanos. No tan devaluados como para que semejante operación bursátil (fue en la Bolsa, por supuesto) no cause asombro.De manera que dejaremos por ahora tranquilo al presunto sucesor de Ratzinger, para ocuparnos un poco del kétchup. La gigantesca operación bursátil la hizo Warren Buffett, que tiene ya varias empresas industriales bajo su control, mediante el consocio Berkshire Hathaway, que, entre paréntesis, ya es uno de los principales accionistas en Coca Cola. Estamos hablando entonces en grande y no de un puñado de milloncejos para hacer una carretera en algún lugar del tercer mundo. Dicen las noticias especializadas que en la operación bursátil que comentamos a Berkshire Hathaway le apoya el fondo brasileño 3G, el mismo que adquirió Burger King, empresa con la cual tuvo algunos experimentos frustrados un político boliviano, candidato presidencial, para más señas.Estamos hablando, entonces, de temas “globalizados”, “macdonalizados” para utilizar un adjetivo todavía usual, aunque precisamente en Bolivia las hamburguesas Mac Donald fracasaron ruidosamente. Pero de la alienación cultural hegemónica ya se han ocupado autores serios como Pierre Bordieu, de manera que nosotros seguiremos ahora con el elemental kétchup.No habíamos digerido aún el tamaño de la operación bursátil cuando en otra fuente noticiosa nos enteramos que el regulador bursátil de Estados Unidos presentó demandas contra operadores desconocidos por opciones de compra relacionadas con Heinz, alegando que usaron información privilegiada antes de que la compañía anunciara que sería comprada por Berkshire Hathaway y 3G Capital.La demanda señala que las opciones generaron ganancias no materializadas por más de 1,700 millones de dólares antes de que el fabricante de kétchup acordara el jueves su adquisición por 23,000 millones de dólares por parte de Berkshire Hathaway , del multimillonario inversor Warren Buffett, y el fondo privado brasileño 3G Capital.En medio de esa alucinante danza de millones ¿Quién puede interesarse por Ratzinger?, La respuesta es fácil: alguien que tenga algo que ver con el Banco Ambrosiano o sus herederos, que también se mueven en esas escalas multimillonarias.Felizmente, estamos en Cuaresma.


Más del autor