Por falta de pruebas
En estos días, en los cuales los medios de comunicación no dejan de mencionar lo que sucede en el Vaticano, recordamos haber escuchado hace algún tiempo algunas de esas frases que se suelen decir casi al azar, pero quedan grabadas en alguna memoria. Así sea en una frágil memoria humana.El...
En estos días, en los cuales los medios de comunicación no dejan de mencionar lo que sucede en el Vaticano, recordamos haber escuchado hace algún tiempo algunas de esas frases que se suelen decir casi al azar, pero quedan grabadas en alguna memoria. Así sea en una frágil memoria humana.El cardenal Albino Luciani, que fue Papa muy corto tiempo con el nombre de Juan Pablo Primero había dicho, poco antes de morir (todavía en forma misteriosa) que planeaba reformar las finanzas del Vaticano y que lo limpiaría, porque había mucho donde limpiar. Poco más o menos lo mismo que dijo el ahora renunciante Papa Razinger.Luciani (de cuyo nombre ya pocos se acuerdan) no fue la única víctima de esa anunciada limpieza. En el caso, que afectaba directamente al Banco del Vaticano, estuvieron relacionados Michael Sindona, presidente por entonces de la Banca Privada, Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano y miembro de la logia masónica P2, y hasta un obispo, el estadounidense Paul Marcinkus también ya fallecido.Sobre eso se han escrito varios libros y se han publicado varios documentos, pero no ha quedado todo claro, cosa que suele suceder con casi todo lo que pasa en el Vaticano. Parte de esa historia es un juicio por la muerte de Calvi, de la cual acusaron a dos personas, de apellidos Caló y Gelli, de no muy buena catadura.Y aquí terminamos: Caló y Gelli fueron procesados por el asesinato de Roberto Calvi, junto con la novia de éste, su chofer y un contable relacionado con la mafia. El 6 de junio de 2007 el Tribunal Penal de Roma los absolvió a todos “por falta de pruebas”.Poco antes, El 17 de junio, de 1982, el Banco de Italia había suspendido la cotización en Bolsa de los títulos del Banco Ambrosiano y el banco fue declarado en bancarrota. Roberto Calvi huyó, su secretaria se suicidó, y el mismo Calvi apareció luego muerto y se inició ese proceso que, como dijimos, quedó cancelado “por falta de pruebas”.En medio de toda esta trama aparecen depósitos no explicados en paraísos fiscales y otros aderezos que es muy probable que continúen varios años más en la sombra. Pero como ya en otra oportunidad dijimos, la impunidad no es eterna. Para nadie.Esa fue la razón para que desempolváramos el asunto, porque, no es necesario repetirlo, estamos en días destinados a la reflexión y parece magnífico tema reflexionar sobre la inocencia y sobre la carencia de pruebas.Con seguridad que encontraremos muchos otros ejemplos, aquí mismo, sin salir del país y sin siquiera salir de municipio, donde estamos aún pendientes de lo que suceda con Sedeca, con la Villa Olímpica y otras investigaciones “en curso”. Porque para investigar no son indispensables los datos de Wikileaks. Aunque sí, ayudarían mucho.


