Ratones cuidando el queso
Eso de entrada parece muy bueno, pero lo que nos preocupa ahora es qué sucederá con los bienes incautados, porque en algunos países se han convertido en un problema mayor que la enfermedad que se pretendió atacar con la extinción.Felizmente, en la reunión donde Romero se refirió al asunto,...
Eso de entrada parece muy bueno, pero lo que nos preocupa ahora es qué sucederá con los bienes incautados, porque en algunos países se han convertido en un problema mayor que la enfermedad que se pretendió atacar con la extinción.Felizmente, en la reunión donde Romero se refirió al asunto, estaban presentes representantes de Colombia, que es donde la institución gubernamental encargada de administrar los bienes incautados, o sea la Dirección Nacional de Estupefacientes, DNE, terminó siendo piedra de escándalo que contaminó a muchas figuras públicas, inclusive miembros del Poder Legislativo, que habrían traficado influencias para usufructuar esos bienes cuyo dominio fue extinguido. Es decir, se recuperó el queso, pero se encargó a los ratones que lo cuidaran. Poco más o menos.Otra vez felizmente, ahora nuestros países latinoamericanos ya no están aislados y se reúnen con frecuencia, no solo para compartir experiencias exitosas, sino también para conocer los errores (que todos los tienen, con seguridad) a fin de no repetirlos. Ese es un beneficio incuestionable de la buena integración.En el caso que comentamos, los bienes incautados, principalmente a los narcotraficantes, fincas, edificios, vehículos y otros, deberían no solo ser administrados con pulcritud, sino vendidos en subasta pública cuando la inminente desvalorización así lo recomendara, a fin de que el Estado recuperara algo de lo que perdió por la acción criminal que provocó la extinción del dominio sobre esos bienes. Pero no fue así.El escandaloso tráfico de influencias políticas, para usufructuar en forma descarada y francamente inmoral esos bienes, es todavía materia de investigación policial y judicial, pero ya el daño a la buena imagen institucional está hecho y en Bolivia las autoridades deben prestarle mucha atención a ese fenómeno indeseable, relacionado directamente con la extinción de dominio que, reiteramos, se ve bien “a primera vista”.Ya que de solidaridad latinoamericana nos ocupamos, aunque es un tema totalmente distinto a la extinción de dominio, digamos algo sobre la presunta privatización de Petróleos Mexicanos, Pemex, que tiene justificadamente alborotado a ese país.Mañana, precisamente, hay manifestaciones programadas en los 32 estados mexicanos, organizadas esencialmente por el partido de Andrés Manuel López Obrador (que quedó segundo en las últimas elecciones presidenciales, pero no s de ninguna manera “minoría”.Las marchas de mañana y otros actos de rechazo a la presunta privatización, culminarán en julio en una marcha nacional en Ciudad de México. Reiteramos, esto último no tiene nada que ver con los ratones cuidando el queso, pero sí es pertinente mencionarlo a propósito de la solidaridad que ahora existe y crece entre nuestros países latinoamericanos.


