Discutamos la yapita

El vicepresidente de Administración, Control y Fiscalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Luis Sánchez, simplemente dijo que “ya se iniciaron los estudios preliminares para establecer el potencial de reservas de ‘shale gas’ en Bolivia.‘La Unidad de Geología...

El vicepresidente de Administración, Control y Fiscalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Luis Sánchez, simplemente dijo que “ya se iniciaron los estudios preliminares para establecer el potencial de reservas de ‘shale gas’ en Bolivia.‘La Unidad de Geología y Geofísica ha sacado una carta instruyendo a todas las empresas (operadoras y subsidiarias) que cuando perforen pozos saquen muestras de la formación Los Monos, que es una formación donde se presume hay shale gas para estudios posteriores’, explicó, citado en un boletín institucional.Sánchez informó que la Gerencia de Evaluación de Recursos Hidrocarburíferos de YPFB contratará en los próximos días a una empresa consultora para que ayude a direccionar los estudios de shale gas en el país.Hasta ahí resulta poco interesante lo que dijo el ingeniero Sánchez (debe ser ingeniero), pero lo que nos llamó la atención fue lo que dijo luego: “Hay que tener en cuenta que el costo del shale gas es el mismo que el gas natural. Es como una yapita de gas que tenemos”.Discrepamos. El gas de esquisto no es una “yapita”, sino un recurso natural con mucha dificultad para explotar y, sobre todo, con unos costos ecológicos que no se pueden tratar a la ligera.El gas de esquisto, también conocido como gas de lutita o gas pizarra, es un hidrocarburo en estado gaseoso que se encuentra en formaciones rocosas sedimentarias de grano muy fino. Este tipo de gas natural se extrae de zonas profundas en terrenos donde abunda el esquisto, rocas ricas en materia orgánica. El interior rocoso del esquisto presenta baja permeabilidad, lo que impide su ascenso a la superficie Por ende, para la extracción comercial de dicho gas, es necesario fracturar la roca hidráulicamente, es decir, utilizando agua, mucha agua a presión.Hace un año, en el Financial Times, el experto Martin Wolf afirmaba que el balance de la extracción del gas de esquisto provoca un debate ecológico y medioambiental, pues a esta industria se le acusa de destruir fuentes de agua dulce, tanto exteriores como subterráneas. También se le critica por aumentar la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente de dióxido de carbono. Geológicamente, a la extracción de este tipo de gas, se le acusa de ser responsable de al menos dos temblores de tierra en Gran Bretaña y en Arkansas.Agregaba que en Quebec, Canadá, un reciente estudio demostró que la explotación del gas de esquisto produce fuertes emanaciones de gas, lo que despertó el rechazo de la comunidad hacia esta industria.Entonces, de lo que habla es ingeniero Luis Sánchez, no es propiamente de una “yapita”.


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