La impunidad no es eterna
Sucede que el gobierno de Barack Obama denunció por “fraude” a la agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) y le exige 5.000 millones de dólares por haber “engañado a sabiendas” durante la crisis financiera que generó la “burbuja hipotecaria” en este país y en buena...
Sucede que el gobierno de Barack Obama denunció por “fraude” a la agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) y le exige 5.000 millones de dólares por haber “engañado a sabiendas” durante la crisis financiera que generó la “burbuja hipotecaria” en este país y en buena parte del mundo.Standard & Poor’s (S&P) es una agencia de calificación de riesgo, división de la empresa McGraw-Hill, dedicada a la elaboración y publicación periódica de calificación de riesgos de acciones y bonos, que fija la posición de solvencia de los mismos. Comparte oligopolio con Moody’s y Fitch Group. Como las otras 2 agencias de calificación de riesgos, muchos consideran a Standard & Poor’s como desacreditada para emitir sus calificaciones. Concretamente S&P es señalada por otorgar la categoría mayor AAA a grandes porciones de los paquetes de hipotecas basura, conocidos como collateralized debt obligation (CDO). Los inversores confiando en el bajo riesgo que AAA implica adquirieron CDO con grandes pérdidas. Por ejemplo, las pérdidas sobre un valor de 340,7 millones de dólares de CDO emitidos por el Credit Suisse Group llegaron hasta $125 millones, aunque fueron calificados como AAA por Standard & Poor’s.En otros momentos críticos como el hundimiento de los bancos islandeses en la Crisis financiera en Islandia de 2008-2009, S&P también les tenía dada la máxima calificación. En general el hecho de que sean los propios clientes que pagan los que son calificados ha llevado a muchos a criticar su objetividad.Desconocemos si los bonos soberanos que ahora Bolivia negocia en las bolsas tienen calificación de la S&P, pero si así fuera no sería extraño que sean también considerados “basura”, con las previsibles consecuencias negativas para nuestro país. Porque la especulación financiera es esencialmente audacia, pero tiene no solo “pros” sino también terribles “contras”. La crisis globalizada actual de la economía, es prueba suficiente.La acusación contra S&P fue presentada en Estados Unidos por el fiscal general Eric Holder, quien dijo que “S&P calificó activos con nota alta aún sabiendo que no la merecían”. Para el responsable de Justicia, la calificadora contribuyó decididamente a confundir a inversores y a llevarlos a poner su dinero “en opciones en las que, de no haber existido esa calificación, no habrían invertido”.El expediente se convirtió en la comidilla del día en el mundo financiero y tuvo impacto en las cotizaciones de Wall Street, con un retroceso en los valores de instituciones supuestamente involucradas en la maniobra, entre ellas, McGraw-Hill, la firma propietaria de la calificadora. El resto ya es material para especuladores financieros. Nosotros “simplemente” rematamos con el convencimiento de que la impunidad de ninguna manera puede ser eterna.Que la advertencia sirva también para otros casos aparentemente impunes.


