Caricaturas con el gas
Eso de que dos personajes, inconfundiblemente tarijeños, (uno de ellos muy parecido al gobernador, caricaturizado) caminen sobre un globo que está identificado como “gas” y que despreocupadamente hablen sobre la carestía de ese combustible, inclusive en Tarija, es una imagen irónica que...
Eso de que dos personajes, inconfundiblemente tarijeños, (uno de ellos muy parecido al gobernador, caricaturizado) caminen sobre un globo que está identificado como “gas” y que despreocupadamente hablen sobre la carestía de ese combustible, inclusive en Tarija, es una imagen irónica que reemplaza a mil palabras, que es precisamente la virtud destacada de las imágenes.La situación de Tarija y su desabastecimiento de gas, siendo el departamento que lo produce para exportarlo en grandes volúmenes, no es graciosa y en este caso la caricatura cumple su función socráticaCualquier denuncia o reclamo se queda corto, muy corto, al decir que no solamente existe desabastecimiento del ahora popularizado gas vehicular, o al demostrar que todavía en miles de hogares tarijeños están utilizando leña como combustible doméstico. Es que, definitivamente, algo huele mal en todo este asunto y no es propiamente olor de gas.Una de las razones para intervenir y estatizar las empresas extranjeras encargadas de suministrar energía eléctrica fue que excluían de sus servicios a potenciales usuarios rurales, campesinos. Pero el gas ya está estatizado y está sucediendo con él lo mismo que con la energía eléctrica: es inaccesible para gruesos sectores de la población boliviana. Principalmente campesinos. Volcar todas las críticas contra la Empresa Tarijeña de Gas, Emtagas, se parece a culpar a las sábanas por una fiebre que todos sabemos que no es causada por ellas. Emtagas, sin embargo, es hasta ahora la única que parece estar en un banquillo de acusados, siendo que quienes deben estar también ahí son muchas otras instituciones y autoridades nacionales, incluidos ministros, presidentes de entidades estatales de todo calibre (titulares y también interinos) porque lo único cierto, irrefutable, categórico hasta la contundencia, es que los hidrocarburos no se están manejando bien.Cuando nos ocupamos de la esquiva industrialización, de las exportaciones masivas de algo a lo que no pueden acceder todos los bolivianos, o cuando decimos con inocultable vergüenza que en nuestro país todavía se cocina alimentos con carbón o con estiércol de animales, estamos solamente abordando variables del mismo tema: mala administración de los recursos naturales.Por eso la ironía de las caricaturas duele, porque refleja una situación real con buen humor, para tratar de hacernos sonreír cuando la verdad es que esa realidad inspira ganas de llorar.Es inevitable entonces recordar aquellos años ingratos en los cuales para exportar estaño Bolivia tuvo que importar desde Holanda papas. Y es también inevitable preguntarse: ¿Dónde está el tan pregonado cambio?


