La Ley y el tiempo
La Constitución de los Estados Unidos es el acta de las transacciones políticas y del proceso unitario que convirtió a las 13 Colonias de Norteamérica en un solo país, acomodó el diseño del Estado, la forma de gobierno y el sistema político a los intereses y conveniencias de los estados...
La Constitución de los Estados Unidos es el acta de las transacciones políticas y del proceso unitario que convirtió a las 13 Colonias de Norteamérica en un solo país, acomodó el diseño del Estado, la forma de gobierno y el sistema político a los intereses y conveniencias de los estados originales que se avinieron a formar la Unión Americana. Lo que convirtió a aquel texto en un paradigma revolucionario, democrático y humanista fueron las 10 primeras Enmiendas, introducidas con posterioridad y conocidas como: Declaración de Derechos (Bill of Rights) entre cuyos preceptos figura la II Enmienda que con el tiempo, el cambio en las condiciones de vida y la evolución de las armas, se ha convertido, además de en un anacronismo, en el más discutido de los preceptos jurídicos del mundo. La II Enmienda entró en la Constitución como parte de un paquete en el cual están las libertades de cultos, prensa, opinión, reunión y asociación, el debido proceso, la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia, la protección frente a castigos crueles o inusuales, la preservación de la propiedad y el derecho del pueblo a exigir del gobierno la reparación de agravios y otros. En su momento, en su contexto y en el espíritu de la época, la II Enmienda codificó un concepto revolucionario hasta entonces desconocido: el pueblo armado: “Siendo necesaria para la seguridad de un Estado libre una milicia bien organizada, no se coartará el derecho del pueblo a tener y portar armas”. Asumir que ese precepto ampara el derecho de matones, asesinos, orates, terroristas e incluso personas que no las necesitan porque el sistema político provee salvaguardas a la libertad y la democracia, es una manipulación insólita y sumamente costosa. El proceso constituyente en Estados Unidos demoró 11 años y en sus tramos finales estuvo a cargo de los 50 firmantes que representaron a los 13 estados de entonces. Una vez consensuado el texto fue enviado a las legislaturas estatales y sus bases ideológicas y jurídicas difundidas ante el pueblo por medio de los artículos de El Federalista. El Federalista forma una serie de unos 50 artículos escritos por Alexander Hamilton, James Madison, John Jay y probablemente Thomas Jefferson que contienen los argumentos jurídicos e ideológicos sobre los cuales se funda el Estado y la práctica política norteamericana. En el más famoso de los artículos de El Federalista, el No.10 (X), se sostiene la necesidad de resguardar la república de las facciones que pudieran promover la “insurrección domestica”. Para aquellos prohombres, las facciones eran lo más parecido que existe a los partidos políticos contra los cuales se pronunciaron y su preocupación puede haber sustanciado el pronunciamiento en torno a la pertinencia de “armar al pueblo” a lo que se refiere la II Enmienda. En cuanto a la interpretación ultra liberal del derecho a portar armas, recuerdo cuando en los juicios seguidos contra los seguidores de Malcon X y los Panteras Negras, los acusados de portar y utilizar armas invocaron la letra de la II Enmienda cosa que los jueces blancos nunca aceptaron. Todavía hoy se discute si a tenor con el mencionado texto los ciudadanos pueden recurrir la prohibición a los pasajeros de portar armas en aeropuertos y aviones. En cualquier caso el debate en torno a la II Enmienda ilustra acerca de los peligros de las manipulaciones y las concesiones. La historia es más extensa que el espacio. Luego les cuento más. Allá nos vemos.


