¿Aranjuez o geopolítica?

Pero entonces emergen temas más próximos, locales, literalmente al alcance de la mano, que tampoco pueden ser postergados ni mucho menos banalizados.Por lo menos mencionemos, entonces, dos de esas situaciones: La perceptible acción política de los Estados Unidos, de su incuestionable...

Pero entonces emergen temas más próximos, locales, literalmente al alcance de la mano, que tampoco pueden ser postergados ni mucho menos banalizados.Por lo menos mencionemos, entonces, dos de esas situaciones: La perceptible acción política de los Estados Unidos, de su incuestionable “amigo” que es el Estado de Israel, y de algunos países latinoamericanos que aunque quisieran no estarán al margen de esos sucesos geopolíticos, inexorablemente globalizados. Eso es uno.Lo otro está aquí mismo, en el margen urbano de Tarija, donde el Bosque de Aranjuez podría literalmente desaparecer por la insoportable presión que ejercen sobre la tierra (sobre cualquier tierra) quienes no tienen ni un centímetro cuadrado considerado “propio”.En lo geopolítico apelamos a autores como Hans Morgenthau, quien, precisamente, formulaba esta pregunta: ¿Cuál es el valor de la propuesta de transformar la sociedad de naciones soberanas en una organización supranacional semejante a un Estado Mundial? A muchos nos parecerá abstracto y casi esotérico, pero hay quienes están enfrascados en darle una respuesta concreta a esa pregunta.Lo otro tiene que ver con nuestro bosque de Aranjuez, para el cual, según el Fiscal de Distrito de Tarija, Gilbert Muñoz, existirá un” grupo de fiscales que se encargará de investigar los últimos casos de depredación registrada en el Bosque de Aranjuez, además de indagar en otros temas sobre avasallamientos y asentamientos ilegales. Para ayer estaba prevista la posesión de nuevos fiscales que se harán cargo de estos casos en primera instancia.Y aquí es donde se nos complica el comentario, porque, como sabemos, actualmente muchos pleitos ambientales proponen la cuestión acerca de quién tiene más derecho: ¿están las cuestiones legales limitadas a los dueños de propiedades, o tiene el público general el derecho a intervenir? Hace algunos años, el ensayo de Christopher D. Stone “¿Deberían los árboles tener derechos?” abordaba seriamente la cuestión sobre si los objetos naturales en sí mismo deberían tener derechos legales, incluyendo el derecho a participar en los pleitos. Stone sugirió que no había nada absurdo en este punto de vista, y recalcó que muchas entidades que ahora tienen derechos legales eran, en el pasado, tomadas como “cosas” sin derechos legales; por ejemplos los extranjeros, los hijos y las mujeres. Por esa vía el riesgo es llegar al fundamentalismo ecologista, que ya ha planteado en Bolivia que una selva debería tener más derechos (o derechos prioritarios) que las personas que viven cerca o alrededor. En ese debate aún estamos y tememos que no terminará pronto y que tampoco terminará sin damnificados. De cualquier de las partes en pugna, o de ambas, que también es posible.Total que en la incertidumbre de definir cuál tema debería ser prioritario, no llegamos a comentar formalmente ninguno. Pero ahí están, como asuntos importantes y además urgentes, que mantendremos en agenda crítica.

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