Sujetos a mercados encadenados de gas

No dejemos de lado un elemento económico irrebatible: Bolivia vive de las exportaciones de hidrocarburos (de gas, concretamente) y no tiene una industria alternativa o paralela. Consecuentemente el aumento o disminución de los precios del petróleo en el mercado internacional afectan...

No dejemos de lado un elemento económico irrebatible: Bolivia vive de las exportaciones de hidrocarburos (de gas, concretamente) y no tiene una industria alternativa o paralela. Consecuentemente el aumento o disminución de los precios del petróleo en el mercado internacional afectan sobremanera la economía boliviana.El problema central es que siguen considerando al gas como materia prima, y el segundo gran problema, ligado al primero, es que se sigue reatados a dos mercados centrales consumidores de gas que, ciertamente, dependiendo de sus propias dinámicas económicas-energéticas internas requieren a Bolivia más o menos gas cada cierto tiempo. Estamos hablando de Brasil, que alternativamente al gas boliviano está desarrollando modelos de generación eléctrica a base de agua y además de importar LNG (gas natural licuificado) en tanto desarrolla nuevas capacidades de auto suministro de gas; y Argentina, con iguales dinámicas que el anterior: compra LNG y a veces adquiere gas de Chile.Bolivia podría sufrir éste año –por venta de gas a Argentina y Brasil- algún tipo de  caída de ingresos. Que más allá de las cifras nos pone en situación de estrés-financiero dada la complejidad de los mercados energéticos brasilero/argentino, y fundamentalmente porque el precio del barril de  precio del petróleo en el mercado internacional podría ir en baja, aunque no significativa pero sí afectaría al país.Una vez más dejamos de lado la visión estructural para seguir anclados a dos mercados, importantes y respetables, pero es tiempo de hacer una nueva mirada al tema energético boliviano. Y allí entra la palabra clave de los últimos diez años: dar agregación de valor al gas para generar nuevas ofertas en nuevos centros demandantes que nos desinflen, en gran medida los problemas de baja-de-precios de venta de materia prima.En 2012 Bolivia obtuvo por exportaciones de gas natural a Argentina y Brasil más de 5.000 (cinco mil millones) de dólares, cifra significativa pero que aún sigue sujeta a la venta de materia prima.Ejercicios financieros de mercados de diésel, de productos plásticos, de fertilizantes y productos gas-químicos, derivados del gas natural, se han publicado hasta el cansancio y se demostró, numéricamente que los modelos de exportación de productos especializados vale decir, exportar valor agregado son infinitamente superiores en ingresos financieros a la simple exportación de materia prima. Obviamente para llegar a ese punto se requieren mínimas condiciones: estabilidad legal, política, nuevos esquemas y modelos energéticos de atracción de capitales y un sin número de elementos que dados los escenarios actuales son difíciles de ofrecer.Los ingresos por venta de materia prima (gas) tanto a Argentina y Brasil están sujetos al precio internacional del barril de petróleo por complejas fórmulas de “canastas” de fuels que cada temporada determinan el precio de exportación de gas, que está sujeta al comportamiento del precio internacional de full oil y diésel.Obviamente si el precio del petróleo a nivel internacional se incremente subirán precios de diésel y fuels y consecuentemente el gas boliviano será más costoso, y viceversa. Además se debe pensar en el mantenimiento de volúmenes demandados. Esto es otro escenario: si Brasil y Argentina requieren más gas habrá mayor ingreso, de bajar la demanda también se reducirán ingresos para el país. La peor fórmula sería: reducción del precio internacional del petróleo sumada a la reducción de la demanda. Eso sería un problema serio a la mono-economía boliviana de exportación de materia prima. Sólo a título informativo Argentina recibe 18 MMm3d (millones de metros cúbicos día) y Brasil 31,5 estando éste último ya casi al tope de capacidad física del gasoducto.Ahora, naturalmente, pensar en nuevos mercados tanto de venta de materia prima cuanto de venta de valor agregado, exigirá mayor producción de volúmenes de gas que los que se tiene actualmente (hoy casi 60 millones Mmm3d). Y para producir más se necesita mayor exploración, mayor refino y financiamiento intensivo a las actividades de la industria estatal de hidrocarburos.

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