Sobre una fábula de Esopo
Sin ironía ni sarcasmo utilizamos las comillas para referirnos al evento, porque hace tiempo que las cumbres nos tienen escarmentados. Sin ir muy lejos, la “Cumbre de las Américas” realizada el año pasado en Cartagena, Colombia, sólo dejó como resultado un escándalo protagonizado por...
Sin ironía ni sarcasmo utilizamos las comillas para referirnos al evento, porque hace tiempo que las cumbres nos tienen escarmentados. Sin ir muy lejos, la “Cumbre de las Américas” realizada el año pasado en Cartagena, Colombia, sólo dejó como resultado un escándalo protagonizado por agentes de seguridad del presidente Obama (que participaba en la “Cumbre” pero no en el escándalo), y prostitutas que terminaron siendo más conocidas que varios de los encumbrados personajes que allí se reunieron.Cuando comenzamos a escuchar sobre la Cumbre Energética Departamental, el año pasado, nos causó extrañeza que casi simultáneamente las corporaciones petroleras transnacionales que operan en el país anunciaran su propia reunión, pero no llamándola “Cumbre” sino “Congreso” y tuvieran el explícito patrocinio de tales corporaciones y el apoyo de YPFB y del Ministerio de Hidrocarburos del gobierno boliviano. El congreso, realizado en Santa Cruz, como es obvio, tuvo intensa cobertura periodística. La cumbre departamental, mientras tanto, se fue postergando y postergando por casi medio año, hasta que finalmente “parece” que se realizará en Caraparí dentro de una semana. Lo que tememos, es que resulte un parto de los montes que es el título de una fábula de Esopo, que data de 600 años antes de la Era Cristiana.La fábula, muy breve, relata cómo los montes dan terribles signos de estar a punto de dar a luz, infundiendo pánico a quienes los escuchan. Sin embargo, después de señales tan asombrosas, los montes paren un pequeño ratón. La fábula, y la expresión “el parto de los montes”, se refieren por lo tanto a aquellos acontecimientos que se anuncian como algo mucho más grandes o importantes de lo que realmente terminan siendo.No nos consideramos expertos en temas energéticos (ni mucho menos), pero sabemos, al menos, que tanto la generación, como la distribución y la comercialización de la energía son temas sumamente complejos y, sobretodo, que afectan intereses muy poderosos que no admitirían ser administrados desde Caraparí, porque no los administran realmente ni siquiera desde La Paz. (La mayoría de quienes manejan esos intereses poderosos tienen oficinas centrales en Houston, Estados Unidos. Y eso lo sabe cualquiera, aún sin ser experto).Por ahora no sabemos si en la “Cumbre de Caraparí” participarán activamente los responsables de YPFB y del Ministerio de Hidrocarburos, que ojalá fueran los mismos que estuvieron el año pasado en el congreso ya mencionado, en Santa Cruz, aunque tampoco sería extraño que participen “irresponsablemente” y no aporten ni una sola idea concreta a la reunión.Sin embargo por elemental educación vamos a esperar y, sinceramente, esta vez, en cuanto a las publicitadas “cumbres”, quisiéramos que no se cumpla la fábula del señor Esopo.


