Para construir capital social

genéricamente llamadas “comodities”, la pobreza aumenta. Hay demasiadas razones para buscarle al problema respuestas lúcidas. Y tenemos algunas, adaptables a nuestra realidad latinoamericana y particularmente boliviana.Decía Bernardo Kliksberg, cuando era asesor principal del Programa de...

genéricamente llamadas “comodities”, la pobreza aumenta. Hay demasiadas razones para buscarle al problema respuestas lúcidas. Y tenemos algunas, adaptables a nuestra realidad latinoamericana y particularmente boliviana.Decía Bernardo Kliksberg, cuando era asesor principal del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD: “América Latina duplica o triplica los porcentajes de pobreza de los países desarrollados”Mientras que la distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre es de 6 veces en Noruega y era hasta hace unos años de 10 veces en España, en América Latina promedia las 50 veces. Por eso, el mismo especialista señala que “el 89% de los latinoamericanos resienten claramente ese grado de desigualdad”.Como conclusión, Kliksberg sentencia que esa ostensible desigualdad “debilita sobremanera la cohesión social, crea altos umbrales de desconfianza en los liderazgos y las instituciones y atenta contra la gobernabilidad democrática”.El filósofo indio Amartya Sen, que por muchas razones es una autoridad en temas sociales, decía, por su parte, que esencialmente “la pobreza trata de la imposibilidad de llevar una vida decente, por lo menos aceptable y los bajos ingresos dificultan una vida de libertad y bienestar. Pero, agregaba él mismo, diferenciando la carencia de ingresos a la que llama “pobreza primaria” de la “pobreza secundaria” que tiene que ver más bien con las influencias que determinan los patrones de consumo de una persona o de una familia.Llama especialmente la atención la referencia del filósofo indio a “los patrones de conducta establecidos en una comunidad, que pueden modificar considerablemente la necesidad de ingresos para lograr los mismos funcionamientos elementales”. Reconoce que queda mucho por investigar en este campo y concluye que América Latina será una fuente importante de esas nuevas investigaciones.La mayoría de los conceptos aquí transcritos, fue extraída de las memorias de un foro sobre el “Pensamiento social estratégico”, organizado hace ya cuatro años por PNUD. Remataremos con lo que en esa oportunidad sostuvo el dominicano Rafael Albuquerque: “Cada vez más las democracias en América Latina están siendo cuestionadas por su incapacidad de resolver los problemas básicos de la población”. En varios países de la región y en los proyectos de sus sistemas de integración, la tendencia es reemplazar la verticalidad por el trabajo con la comunidad, que deja de ser objeto para convertirse en sujeto activo. Se busca, de esa manera, en forma simultánea, lograr de un modo más efectivo los objetivos de los proyectos con una meta a la que se le asigna la más alta importancia: hacer crecer el capital social de la comunidad y empoderarla.Aquí insistimos en eso hace tiempo: desde la planeación participativa hasta el control social, para pasar de una democracia light o de “baja intensidad” a una democracia real y operativa.

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