A propósito de corrupción
Esto, que es de permanente actualidad, se nos ocurre a propósito de la detención de cinco compatriotas en España acusado uno de ellos de transportar casi un kilo de cocaína en su estómago, tráfico en escala “hormiga”, pero con altísimo riesgo para la vida del traficante, quien, si...
Esto, que es de permanente actualidad, se nos ocurre a propósito de la detención de cinco compatriotas en España acusado uno de ellos de transportar casi un kilo de cocaína en su estómago, tráfico en escala “hormiga”, pero con altísimo riesgo para la vida del traficante, quien, si acaso logra su cometido, se embolsillará unos cuantos miles de dólares, casi nada comparado con los millones de dólares que mueve ese tráfico y que, como tantas otras actividades de economía legal o ilegal, tiene unos cuantos “privilegiados” que amasan fortunas y una mayoría de semiesclavos, campesinos pisadores de coca, “mulas” que transportan la cocaína en su estómago arriesgando su vida por unos pesos y toda una estructura de poder inescrutable que no se conmueve por la mentada “guerra contra las drogas”, que lo ha que ha hecho es estimular el circuito delincuencial hasta proporciones inimaginables hace unos años.Buscando los antecedentes no secretos, encontramos, por ejemplo, que la DEA, (Drug Enforcement Administration) fue fundada el 1 de julio de 1973, durante la presidencia de Richard Nixon y escasamente dos meses antes de que ese mismo gobierno patrocinara el cruento golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende, imponiendo como dictador a Augusto Pinochet. Esa es otra historia, pero llaman la atención las “coincidencias”.Con la DEA se proponía la creación de una única agencia federal que asumiera las competencias federales en materia de drogas. Otras agencias federales se fusionaron para crear la DEA, a la cual, como entidad corrupta se refiere en esta misma edición un prestigioso columnista colombiano. Porque Colombia y Bolivia son los países que más sufren en esta peculiar “guerra contra las drogas”.Según un sondeo realizado recientemente por el diario El Deber, la corrupción y el narcotráfico son los dos problemas que más avergüenzan a los bolivianos. En ese sondeo, un 28% de los encuestados respondió que el principal problema de Bolivia es la corrupción. En segundo lugar, un 16%, identificó al narcotráfico.Y como estamos en plan de investigación, descubrimos, también que El ministro de Justicia de Venezuela en aquella oportunidad, Pedro Carreño, acusó en el 2005 a la DEA de establecer lazos con los narcotraficantes, esto sucedió pocos antes de que Hugo Chávez suspendiera los acuerdos de cooperación existentes con Estados Unidos. Supimos también, en esas fuentes no confidenciales que La DEA pactó con el tenebroso cartel mexicano de Sinaloa, específicamente con Joaquín Loera “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada a quienes les dio inmunidad de todo proceso judicial en los Estados Unidos a cambio de información sobre cárteles rivales. Este pacto estaba vigente desde 2004 y no nos sorprendería que siga operando.Es comprensible entonces por qué al 28% de los bolivianos nos preocupa la corrupción.


