Los extremos

Al caminar por las calles, parecería que estamos en una circunstancia original, con pleno empleo. También en los campos, por lo menos hasta diciembre, las cosechas fueron espectaculares en los productos agroindustriales; tuvo éxito la ganadería. Igualmente, los campesinos con tierras escasas...

Al caminar por las calles, parecería que estamos en una circunstancia original, con pleno empleo. También en los campos, por lo menos hasta diciembre, las cosechas fueron espectaculares en los productos agroindustriales; tuvo éxito la ganadería. Igualmente, los campesinos con tierras escasas lograron ingresos adicionales con otras actividades, transporte, turismo, comercios y han participado alegres en el consumo suntuario.Las razones son debatidas por los expertos. En la portada es reconocible la vigencia plena del capitalismo; incluso del capitalismo salvaje, porque no siempre se respetó lo legal y las reglas del juego y se ejerció con fuerza el pisar y pasar.Los responsables de esta bonanza son externos, mas no hubiese habido una buena cancha sin el trabajo minucioso de Juan Antonio Morales, quien ordenó el caos ochenteno, desde su trabajo como funcionario público al frente del Banco Central. Seguramente, ninguno de sus sucesores se animará a desconocer ese esfuerzo, aunque aún la patria no le reconoce como debiera.Asimismo, el Ministro de Finanzas Públicas y Economía, Luis Arce, de esa escuela del Banco Central, manejó el timón con acierto suficiente para evitar desbordes.     La historia lo recordará como el mejor ministro de la era Evo Morales, técnico y sin los tropezones de pata de otros colegas.En el otro extremo está el área de Justicia. El fracaso del todo el aparato podría sintetizarse en la más desafortunada frase presidencial anunciando que él pedía a sus abogados que arreglen la carga después de los hechos. Los abogados le “metieron nomás” y el nuevo año judicial comienza ensombrecido.Las ministras cuestionadas son las de ese ámbito. El aplazo de Cecilia Ayllón es mala nota colectiva pues sus limitaciones reflejan las carencias históricas de la nación. La protesta frente a su despacho de víctimas de las dictaduras es un resumen de la incapacidad de seguir el camino abierto por René Blatmann y Carlos Alarcón.En el medio, las imposturas mesiánicas, des-colonizadoras, mientras gozan los encantos coloniales, incluyendo sacos primorosos y coca-colas. Canciller y viceministro que derrochan dinerales con bodas andinas, festejos solares y bailes de fin de mundo.

Más del autor