¡Qué empiece bien!
Los sonados casos de corrupción, tanto dentro como fuera de estructuras del estado, no sólo han desprestigiado la imagen del país, a tal punto que un actor de Hollywood viene de vez en cuando a recordarle al régimen que no estamos viviendo aisladamente y que cualquier abuso a derechos...
Los sonados casos de corrupción, tanto dentro como fuera de estructuras del estado, no sólo han desprestigiado la imagen del país, a tal punto que un actor de Hollywood viene de vez en cuando a recordarle al régimen que no estamos viviendo aisladamente y que cualquier abuso a derechos humanos, cualquier abuso a las personas tendrá una resonancia internacional. Como regalo de fin de año vinieron las denominadas “nacionalizaciones” contra capitales españoles del sector eléctrico. Ninguna justificación es válida.Si Bolivia quiere ser bien vista en el concierto internacional ni pueden continuar las persecuciones, amedrentamientos, presos políticos, abusos a derechos humanos, ni tampoco a ataques a compañías externas, capitales privados ni menos “nacionalizaciones” que en economías modernas no tienen ningún tipo de cabida. Hablando de países socialistas sería bueno que conozcan un poco el tema de China. Tan comunista, tan socialista, tan roja, pero muy capitalista y respetuosa a la hora de hacer negocios. Eso significa que han tenido la capacidad política de separar la ideología de los negocios. El mayor “productor” de ricos -de adinerados- en el mundo es la comunista, socialista, roja China. ¿Inexplicable? La respuesta es sencilla: entienden que en el mundo globalizado, intercomunicado, altamente tecnológico no se puede dar la espalda a la inversión extranjera, a los capitales multinacionales y al dinero que, viéndolo en sencillo, no tiene rostro y busca generar rentabilidad, ecuación que parece fría y sin corazón pero que es real y puede ser bien utilizada en beneficio social cuando el Estado ingresa a la fórmula de desarrollo siendo aliado estratégico y viabilizador de las inversiones en vez de atacante y “tranca” de las inversiones. Naturalmente China tiene una asignatura pendiente con relación a derechos humanos que debe ser sustancialmente mejorada. Los recientes hechos de corrupción y la nacionalización de los capitales españoles en compañías de electricidad de La Paz y Oruro no dicen nada bueno del régimen que coyunturalmente administra Bolivia, ahuyenta inversiones y sigue “poniendo sal” a la ya ensangrentada llaga de la cuestión de hidrocarburos y energía de Bolivia que no tiene una ley de hidrocarburos, no tiene una ley de electricidad y no tiene políticas públicas definidas en la temática desde hace seis años, demostrando que el componente ideológico que prima en la visión de la cuestión energética no sólo no es adecuado sino que está equivocado, andando a contra-pelo de la historia en materia de energía.Las nacionalizaciones no dieron fruto porque primero no son tales, técnica, jurídica y políticamente nacionalizar es un acto total y final confiscatorio, en los casos presentes el régimen está invitando “cordialmente” a los propietarios de las compañías, a negociar el justiprecio apagar por las compañías que fueron “nacionalizadas”, pero eso sí, la movilización militar, el show y la parafernalia -que aparecen en todos los rotativos del mundo- obviamente muestran una nacionalización confiscatoria. Una foto explica más de un millón de palabras, al menos ahora en donde la tecnología es más veloz que los argumentos. Con esos tropiezos empieza 2013, además de una cargada agenda política interna, muy intensa y de mucha pasión: el tema TIPNIS, las elecciones de gobernador en el Beni, la corrupción y los presos y perseguidos políticos entre otros que, aunque nieguen, afectan significativamente a la imagen país y retrasan, consecuentemente el tema energético y de hidrocarburos que ya viene, desde 2006, plagado de seudo-nacionalizaciones que lo único que hicieron fue desangrar la economía boliviana en pagos por compra forzada de acciones.¿Y la población? sigue en su mayor parte sin luz, con un combustible caro (subvencionado) y con un gas que no puede ser industrializado a escala como se pensó a mediados de la década de los noventa cuando se diseñó una estrategia de hidrocarburos para el país. 2013 que empiece bien, los ciudadanos debemos ya empezar a ponerle un alto a éstos temas que hacen daño al país, exigir cumplimiento de la ley, fin a la corrupción, defensa intransigente de la reserva mundial verde del TIPNIS, parar con nacionalizaciones que dañan la imagen patria y hacer de 2013 un año de “cierre” de administración ya que en 2014 habrán elecciones y numéricamente no les alcanza para empezar con, por ejemplo, industrialización de gas ni con ley de hidrocarburos ni con inversiones estructurales al sistema energético boliviano. Que 2013 sea, entonces, un año de cierre y sin mayor sobresalto se acaben, eso sí, los abusos a derechos humanos.


