Estrenando expectativas
La industrialización del gas de petróleo es solamente uno de ellos, aunque seguramente el mayor, hasta el momento.Vamos a otros ejemplos: la “Cumbre Energética Departamental”, que ha sido tantas veces anunciada y tantas veces postergada que ya resulta dudoso que pueda volver a despertar...
La industrialización del gas de petróleo es solamente uno de ellos, aunque seguramente el mayor, hasta el momento.Vamos a otros ejemplos: la “Cumbre Energética Departamental”, que ha sido tantas veces anunciada y tantas veces postergada que ya resulta dudoso que pueda volver a despertar expectativas. Escepticismo, quizás.Pero la han vuelto a anunciar. Esta vez para el 16 y 17 del mes de enero, probablemente en Caraparí. Anunciaron, también, que diez días antes se hará una reunión previa o preparatoria, nos imaginamos que en la ciudad de Tarija, para “ultimar detalles”.En realidad muy poco ha cambiado (aunque vivimos en el paradigma del cambio) en estos meses en los que tantas veces han anunciado la tal cumbre energética. El gas se sigue yendo, tal cual sale de la tierra, con destino al Brasil y a la Argentina, donde alimentará industrias petroquímicas o, precisamente, políticas energéticas que ya existen y no son solo proyectos, como los nuestros.La participación departamental directa en proyectos (y realizaciones, si es que las hubiera) energéticos nacionales, es otro de los temas manidos y aún quedan los optimistas que hace años concibieron (en sus ilusiones) a Tarija como polo energético regional, porque la existencia de gas permitía tener esas ilusiones.Generar aquí, si es posible encima del campo Margarita, energía termoeléctrica que no solamente abastecería toda la demanda nacional, sino que dejaría un enorme margen para exportación, es uno de esos anhelos que les hemos escuchado a muchos que profesionalmente conocen del tema. Ingenieros eléctricos, por ejemplo.Pero a pesar de lo que ya dijimos sobre las expectativas y las frustraciones, no cancelaremos definitivamente nuestras expectativas sobre la ya mítica cumbre energética. Si lo hacemos alguien podría argumentar luego que no se realizó porque le inyectamos pesimismo. No vale la pena debatir sobre pesimismos ni optimismos, porque la realidad es terca y es la que siempre acaba imponiéndose.Por eso, como coletilla, digamos más bien algo sobre otra cumbre, la que preparan en Santiago de Chile la Unión Europea y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, CELAC, en la cual Bolivia está formalmente incorporada. Esta semana –dicen- se sabrá oficialmente si nuestro país asiste o no a esta cumbre.Por ahora esas son las expectativas más próximas. Están, también, las elecciones generales en el Ecuador, en febrero, pero ahí nuestras expectativas son moderadas. Vamos a seguir aplicándolas a las dos cumbres ya mencionadas: la de CELAC y la Energética Departamental.Felizmente están programadas a muy corto plazo, de manera que no habrá que esperar mucho. Y ojalá no estemos esperando por más frustraciones.


