El valioso indio

Los errores han continuado, porque otros se empeñan en llamarlos “originarios”, cuando los más serios estudios antropológicos sostienen que los “homo sapiens” originales habitaron en el África.  Pero estamos divagando.El “valioso indio” con el que nos tropezamos es un elemento...

Los errores han continuado, porque otros se empeñan en llamarlos “originarios”, cuando los más serios estudios antropológicos sostienen que los “homo sapiens” originales habitaron en el África.  Pero estamos divagando.El “valioso indio” con el que nos tropezamos es un elemento químico, que según un artículo reciente de Salvador Capote es parte de las “tierras raras”, cuyo valor crece en forma sostenida por su aplicación en industrias ultra modernas. Veamos lo que dice Capote:“El indio es el más ligero de los metales; es poco abundante, maleable, fácilmente fundible, con gran demanda en la fabricación de computadoras y en otros usos industriales. Hace pocos años, importantes yacimientos fueron descubiertos en Bolivia, entre ellos en el cerro Malku Khota, en el norte del departamento de Potosí. En agosto de 2012, el yacimiento fue nacionalizado por el gobierno boliviano. Actualmente, la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) sostiene contactos con varias empresas chinas con el fin de conseguir respaldo tecnológico para la explotación de este metal”. Con semejante aperitivo fue natural buscar más información en las enciclopedias, donde del “valioso indio” se dice que se empleó principalmente durante la Segunda Guerra Mundial como recubrimiento en motores aeronáuticos de alto rendimiento. Después de esto se ha destinado a nuevas aplicaciones en aleaciones, en soldadura y en la industria electrónica.En los años 1980 despertó interés el uso de fosfuros de indio semiconductores y películas delgadas de óxidos de indio y estaño para el desarrollo de pantallas de cristal líquido. Esto es debido a que el uso del indio permitió la obtención del color azul en diodos LED, que se había resistido durante años.El indio también se utiliza en la fabricación de aleaciones de bajo punto de fusión para hacer fotoconductores, transistores de germanio, rectificadores y termistores. Se puede depositar sobre otros metales y evaporarse sobre un vidrio formando un espejo tan bueno como los hechos con plata, pero más resistente a la corrosión. Su óxido se usa en la fabricación de paneles electroluminiscentes. El óxido de indio y estaño se emplea abundantemente para la fabricación de electrodos transparentes como los utilizados en pantallas táctiles, tales como las de teléfonos móviles o tabletas.No queda ninguna duda, entonces, de que en Bolivia existe el “indio valioso”. De aquí en adelante, es trabajo para geólogos (no hay en Bolivia tantos como hay abogados, pero son buenos), para que investiguen dónde más se encuentra y a partir de ahí esforzarse porque no se vaya a entregar su explotación a ninguna corporación transnacional.Habría que inclusive pensar en industrializar aquí ese “indio valioso”, a pesar de que aún no terminamos de hacerlo con el estaño ni hemos podido comenzar a hacerlo con el gas. Pero alguna vez lo haremos.

Más del autor