Galtung y la corrupción
En estos días, solamente en Tarija, existen por lo menos tres casos de corrupción. Cuántos exactamente, es imposible asegurar, porque el secretismo es, precisamente, una de las características esenciales de la corrupción. Pero algo se hace.Por ejemplo eso de que las cuentas bancarias de...
En estos días, solamente en Tarija, existen por lo menos tres casos de corrupción. Cuántos exactamente, es imposible asegurar, porque el secretismo es, precisamente, una de las características esenciales de la corrupción. Pero algo se hace.Por ejemplo eso de que las cuentas bancarias de quienes trabajan en la aduana dejen de ser “secretas” es un avance, porque en todo el mundo (o por lo menos en Latinoamérica) el estereotipo de aduanero esta tradicionalmente ligado a corrupción. Aunque no sea sino un estereotipo y eso lo sabemos muy bien los periodistas a quienes fácilmente nos etiquetan como “chismosos” y personas con otros oficios. Por ejemplo los árbitros de futbol.Pero volvamos a la corrupción. A analizarla, no a cometerla ni a inducirla). Dice la enciclopedia que existen por lo menos tres tipos de corrupción. A saber:Corrupción predispositiva (individual): Es la vulnerabilidad de una persona o la disposición de violar una norma (Ética, Moral, Religiosa, judicial etc.) a cambio de una cantidad de dinero. Esta forma, aunque es la más común, no es un problema social grave.Corrupción de Grupo: se refiere a la conducta antes descrita, pero por un grupo de personas dentro de un rol social, Ejemplo: una Institución Policiaca, una Dependencia del Gobierno, una Asociación Civil y aquí comienza a formarse un serio problema, porque seguimos con la corrupción institucional cuando se da de manera general: en un país, en una Institución bancaria, una corporación transnacional, etc. En algunos países latinoamericanos en los años ochenta – dice Wikipedia- se daba este tipo de corrupción.Equiparando este análisis con lo que hace Johan Galtung sobre la violencia mencionaríamos luego la corrupción estructural, que es una corrupción institucional consolidada e irreversible, que puede producirse y reproducirse sin estímulos externos, es decir, adquirió una especie de “vida propia”. Johan Galtung estudió la violencia sistemáticamente, en varios países y en varias épocas históricas. Sus opiniones son de experto.Para no terminar sombríos, rematemos con un chiste, el de aquel amigo que consiguió un empleo en la aduana, que lo envió a trabajar en uno de los famosos “retenes” o barreras para control aduanero.Pasaron los días y el amigo no asomaba por la ciudad. Finalmente, a alguien se le ocurrió ir a buscarlo al reten donde trabajaba y le reclamó por su “desaparición”. Le dijo, entre otras cosas que estaban extrañados en las oficinas de la aduana, porque ni siquiera a cobrar su sueldo había aparecido. Su respuesta fue desconcertante: ¿Acaso por esto pagan sueldo?Muy bueno, finalmente, que las cuentas bancarias de los aduaneros no sean secretas. Nos imaginamos que quienes las conocerán primero serán los funcionarios del Ministerio de Transparencia, y nos imaginamos también que las de ellos tampoco son secretas.¿Vamos bien?


