El trabajo precarizado

“Estamos asistiendo –continuaba- a la irrupción de lo precario, discontinuo, impreciso e informal en ese fortín que es (era) la sociedad de pleno empleo en Occidente. Con otras palabras: “la multiplicidad, complejidad e inseguridad en el trabajo, así como el modo de vida del sur en...

“Estamos asistiendo –continuaba- a la irrupción de lo precario, discontinuo, impreciso e informal en ese fortín que es (era) la sociedad de pleno empleo en Occidente. Con otras palabras: “la multiplicidad, complejidad e inseguridad en el trabajo, así como el modo de vida del sur en general se están extendiendo a los centros neurálgicos del mundo occidental”.Que alguien lo hayan anunciado con tanta anticipación no atenúa la impresión que causa la reciente noticia (poco destacada) de que en Europa los desocupados suman ya 25 millones de personas.O que una sola empresa estadounidense, de las que se consideraban líderes, o sea American Airlines, haya anunciado que despedirá de un plumazo a 11.000 trabajadores.Volviendo al sociólogo Ulrich Beck, de quien es aconsejable leer “La Sociedad del Riesgo”, libro con el que agitó las tranquilas aguas del debate público en los años 80, tomamos literalmente estos conceptos, incorporados en la presentación de otro de sus libros, “Un nuevo Mundo Feliz”, también de lectura aconsejable:Por doquier –dice- se reclama “flexibilidad” o, con otras palabras, que los empresarios puedan despedir más fácilmente a sus trabajadores. “Flexibilidad” significa también que el Estado y la economía trasladan los riesgos a los individuos. Los contratos actuales son en su mayoría de corta duración y más fácilmente rescindibles (o “renovables”, como dicen). Por último, esto también significa: “Confórmate, pues tus conocimientos y diplomas ya no sirven, y nadie te puede decir lo que tienes que aprender para poder ser útil en el futuro”.Es llamativo (y en cierta forma paradójico) que para referirse a la precarización laboral ya globalizada, Beck haya tomado como modelo al Brasil, llegando inclusive a utilizar la palabra “brasileñización”, para denominar esa precarización.Para él, en un país semi-industrializado como Brasil, los trabajadores dependientes con empleo a tiempo completo representan sólo una minoría respecto a la gran masa de los económicamente activos. La mayoría vive en unas condiciones laborales precarias.Para rematar, tomemos en cuenta que en los Estados Unidos y Europa también se está produciendo un fenómeno “pluri”, porque las últimas protestas de los indignados europeos saltaron las fronteras nacionales y se volvieron “plurinacionales” al afectar simultáneamente a más de siete países europeos con la más reciente huelga allí, que podemos llamar también “plurinacional”.Así, sin necesidad de apelar a Nostradamus ni a ninguna otra parafernalia esotérica, tomaremos conciencia de lo importante que es el cambio. Y que nos guste o no nos guste, lo aceptemos o lo rechacemos, el cambio de todas maneras se está produciendo en este mismo momento, y quienes hemos hablado tanto de él mejor haríamos ejecutándolo y no solamente dedicándole discursos.

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