Réquiem para la OEA

Por esas sorprendentes ironías de la realidad, lo que tiene con pronóstico reservado a ese experimento llamado “panamericanismo”, es la salida de Colombia del que se llamó “Pacto de Bogotá”, y que fue parte del nacimiento de la OEA, en Bogotá, Colombia, el año 1948, en medio de las...

Por esas sorprendentes ironías de la realidad, lo que tiene con pronóstico reservado a ese experimento llamado “panamericanismo”, es la salida de Colombia del que se llamó “Pacto de Bogotá”, y que fue parte del nacimiento de la OEA, en Bogotá, Colombia, el año 1948, en medio de las violentas protestas populares por el asesinato del caudillo Jorge Eliecer Gaitán, el 9 de abril, fecha que 4 años más tarde sería también emblemática en Bolivia.Así fue como tomó forma eso que sería luego llamado “panamericanismo” y del cual la OEA es el resultado más visible y más longevo.Ese “panamericanismo” se contradijo siempre con las intervenciones de EE. UU., sobre todo en el área del Caribe y Centroamérica, que se llevaron a cabo por intereses de la política exterior “gringa”, acentuada por el corolario de la Doctrina Monroe que consideró Latinoamérica como una zona directa de expansión y protección de los intereses comerciales estadounidenses. Duró hasta la política de buena vecindad (1933) de Franklin Delano Roosevelt. A partir de 1945 y con la Guerra Fría, Estados Unidos. consideró que la amenaza de la instalación de regímenes comunistas o demasiado reformistas en América también implica una intervención, aunque menos directa.Pocos son los países latinoamericanos que se han librado de esas intervenciones, que varían en su estilo, desde la que hicieron contra Nicaragua en 1833, hasta cruenta invasión de Panamá para capturar a Manuel Antonio Noriega, o la brutal acometida contra el presidente Salvador Allende, democráticamente elegido, para imponer la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile.Que sea Colombia, el país que apadrinó su nacimiento, uno de los que abandona ese Pacto de Bogotá que dio a luz la OEA, es altamente significativo. Con razón, al dar la noticia de la decisión colombiana dijo Insulza que la retirada de Colombia del Pacto de Bogotá, que entre otras cosas reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, acarrea un daño para el sistema interamericano. “Lo que yo siempre he tratado es lograr que la mayor parte de estados latinoamericanos y del Caribe y también de América del Norte suscriban y ratifiquen los tratados de la organización, por lo tanto siempre una salida es un perjuicio, siempre ciertamente es un daño”, dijo Insulza a la prensa.Concluirá así un año fatal para la OEA, no solo por la decisión colombiana de esta semana, sino porque la “Cumbre de las Américas” patrocinada por la OEA y realizada en Cartagena, terminó con un escándalo de prostitución protagonizado por la Servicio Secreto de Estados Unidos y otros hechos (como los de Mapiripan), que ya hemos comentado aquí antes.Corresponde un réquiem.

Más del autor