Ecuador: ¿Democracia real o formal?
“En democracia no caben los súbditos”, Osvaldo Hurtado afirma: “Este no es un libro sobre Correa, a pesar de ser el principal actor. Es un libro sobre la vida, pasión y muerte de la democracia ecuatoriana”. Democracia a secas, sin calificativo alguno, como si existiese un único y...
“En democracia no caben los súbditos”, Osvaldo Hurtado afirma: “Este no es un libro sobre Correa, a pesar de ser el principal actor. Es un libro sobre la vida, pasión y muerte de la democracia ecuatoriana”. Democracia a secas, sin calificativo alguno, como si existiese un único y obligatorio tipo de democracia a la cual la sociedad ecuatoriana debería adherir. Posición que, por cierto, impide juzgar cual es el tipo de democracia con la que se alinea y defiende. Lo que nos obliga a desentrañar cual es el tipo de democracia que el doctor Hurtado posiciona y defiende. En la página 15 de su libro antes mencionado, Hurtado nos informa que la democracia que le es cara, a la que otorga el carácter de universal y obligatoria es la democracia representativa, y que los “ocho elementos de un sistema democrático” al que hace referencia en la entrevista, son los contenidos en la Carta Democrática Interamericana suscrita en Lima en el año 2001. Para que nos haya duda al respecto, el doctor Hurtado, luego de citar los artículos 4, 5, 6 y 7 de la Carta, afirma: “Aquellos principios y estos elementos de la democracia liberal, también llamada representativa están presentes en todos los gobiernos del mundo”. En otros términos, lo que el doctor Hurtado propone, a más de no ser original, no es otra cosa que una reiteración de la tesis de Fukuyama sobre el “fin de la historia”, que, por corresponder a la utopía hegeliana, sostenía que el fin estaba determinado por la democracia representativa y el neoliberalismo. Falta de originalidad del doctor Hurtado que, por otra parte, demuestra su desactualización sobre estos temas, puesto que Fukuyama abjuró de ese planteamiento hace algunos años atrás, como es ampliamente conocido los medios intelectuales de todo el mundo y como ya lo habíamos señalado a propósito de una declaración similar formulada por el intelectual mexicano Jorge Gutman Castañeda, quien, seguramente, por su paso a las líneas de la dominación a la cual repudiaba en sus mejores días, debe forma parte de la “izquierda ilustrada”, concepto que Osvaldo Hurtado introduce en su libro, por cierto sin sustento teórico alguno para tal proposición. Más allá de lo antes expresado, y como un adelanto a un estudio más amplio sobre el contenido del libro de Hurtado, hemos de advertir que a más de la “democracia liberal, representativa”, en el mundo se han debatido y debaten múltiples otras formas de democracia, como la democracia directa o la democracia participativa, formulaciones elaboradas como respuesta a las nuevas condiciones sociales, políticas, comunicacionales que son propias del estado de desarrollo de las sociedades en todo el mundo. Nuevas formas que no forman sólo parte del mundo intelectual, sino del real, del presente en muchos países, lo que, por cierto, niega el carácter universal que le otorga el doctor Hurtado a la democracia liberal, representativa en su texto.A forma de conclusión luego de esta breve reseña, es ineludible informar al doctor Hurtado que el “fin de la historia” una de cuyas características era la “democracia liberal, también llamada representativa”, fue ya rebasada en el debate intelectual y en el mundo real, por lo que no caben sus demandas o aseveraciones expuestas en la entrevista y en su nuevo libro al respecto. A menos que trate de escamotear estos procesos, como antes lo hiciera cuando obvio exponer comentario alguno sobre el gobierno de Yamil Mahuad, su coideario, cuando trató sobre los distintos gobiernos ecuatorianos que se sucedieron en el último período conocido como democrático. Democracia formal y democracia real En la entrevista citada, el doctor Hurtado afirma: “Si a un grupo de ecuatorianos sólo le interesa la obra pública más no las libertades y la democracia, es su decisión”. Juicio que traigo a colación, por cuanto tal posición pretende imponer el predominio de la democracia formal sobre la democracia real. Al respecto vale recordar con Adolfo Sánchez Vásquez, que: “... Aunque en ciertas circunstancias derecha e izquierda hablen de los mismos valores, igualdad, libertad, democracia, justicia social, no deben confundirse. No cabe la confusión cuando la izquierda persigue no sólo la igualdad política o jurídica, sino la igualdad social o la limitación de las desigualdades sociales; cuando, lejos de contentarse con la proclamación de las libertades políticas, exige la creación de las condiciones reales que permitan ejercerlas; cuando sin renunciar a la democracia política, parlamentaria, aspira a extenderla -con una democracia participativa- a todas las esferas de la vida social; cuando en el terreno de la justicia social propugna una política hacendaria que ponga fin a los exorbitantes beneficios de las grandes empresas; cuando aspira a excluir o reducir la pobreza con medidas que limiten la acumulación excesiva de la riqueza.” Cita que nos recuerda que la diferencia entre el doctor Hurtado, la democracia cristiana y “Cauce democrático” entre otros, con la izquierda ecuatoriana radica en que mientras ellos añoran el retorno a una democracia formal (liberal, representativa) que se recubre de una palabrería hueca sobre la justicia social para ocultar el poder económico de los grupos que controlan el poder y el ejercicio político para su exclusivo beneficio, la izquierda lucha por una concreción real de la justicia social, en el marco de una democracia participativa en construcción. Advertencia final Permítaseme dudar sobre la sinceridad de la afirmación del doctor Hurtado de que la presentación de su libro en estos momentos es “mérito del editor (Paradiso editores”). La presentación simultánea del libro y del “Índice de desarrollo democrático en América Latina” de la Fundación Konrad Adenauer de filiación demócrata cristiana, profusamente difundida en estos días por los mayores medios de comunicación social del país por el carácter crítico que mantiene sobre el gobierno del Presidente Rafael Correa, parecen desmentir el mérito asignado a los editores. Más sabe a un acción política simultánea, debidamente coordinada.


