Es puro surrealismo
pese a la oposición de comunidades que no quieren tenerla cerca.Llevamos en este embrollo más de tres años, seguramente que muchos millones de pesos gastados en estudios, sueldos y salarios de gente que “trabaja formalmente” en el asunto, y esperamos que después de la ley que ahora se...
pese a la oposición de comunidades que no quieren tenerla cerca.Llevamos en este embrollo más de tres años, seguramente que muchos millones de pesos gastados en estudios, sueldos y salarios de gente que “trabaja formalmente” en el asunto, y esperamos que después de la ley que ahora se proyecta no haya que convocar a la Asamblea Permanente de la ONU, ni a su Consejo de Seguridad para seguirle dando vueltas a esa que ya no es una obra pública, sino un modelo de surrealismo.Por lo que dicen, tendrá que ser el gobernador actual quien tome en sus manos nuevamente el asunto, para presentarle el proyecto de ley a la asamblea… etc.Si además, como es probable, se produce un cambio de gobernador, el asunto de la planta pasaría a ser conocido por su sucesor, que sería el tercero o cuarto, porque ya no estamos seguros si todo el asunto comenzó cuando Mario Cossío era gobernador, o inclusive antes. Quien estuvo en estos días hablando nuevamente del tema fue Manuel Nava, director de la Unidad Técnica Ejecutora del Proyecto de Plantas Residuales y Gestión integral de Recursos Hídricos, que como oficina está sobrada de nombre, pero que hasta la fecha no ha podido ni siquiera definir dónde se hará la bendita planta.Navas lamentó que “el proyecto de la construcción de las plantas de tratamiento de aguas residuales de Cercado se encuentre en este momento paralizada, a pesar de tener lista la segunda convocatoria internacional para elaborar el estudio integral de esa construcción y puesta en marcha de la nueva planta de tratamiento de aguas residuales”.“Está paralizada por la falta de aceptación social en los sitios que hemos definido técnicamente y económicamente como los más adecuados, no se dispone de los terrenos debidamente saneados para hacer una inversión de más de 135 millones de bolivianos que es el costo aproximado de la planta”, dijo.Cuando se refiere a “las plantas” debe ser un “lapsus”, porque hace años que escuchamos hablar de una sola planta, la misma que ni siquiera se sabe dónde estará.Faltaría que cuando la instancia respectiva promulgue la ya mencionada ley que declara la planta “de utilidad pública”, las comunidades que no la desean busquen la manera de frenarla declarando a esos terrenos “originarios” o algo por el estilo, lo cual podrían más bien conducir a que tengamos nuevos vetos y dificultades con asidero nada menos que en la Constitución Política de nuestro Estado Plurinacional.Dijo alguna vez el maestro Gabriel García Márquez: “porque cuento esas cosas es que me creen embustero”, la historia de la planta de tratamiento de aguas residuales de Tarija, más que realismo mágico, es puro surrealismo.


