Esperando el cambio
No lo decimos por temas como el respaldo presidencial a una corporación petrolera transnacional, que es un caso sobradamente conocido, sino porque en Potosí pidió a la Cámara de la Construcción que sus afiliados cumplan con las obras públicas contratadas.El gobierno, este gobierno,...
No lo decimos por temas como el respaldo presidencial a una corporación petrolera transnacional, que es un caso sobradamente conocido, sino porque en Potosí pidió a la Cámara de la Construcción que sus afiliados cumplan con las obras públicas contratadas.El gobierno, este gobierno, encabezado ya por el presidente Evo Morales Ayma, participó por lo menos con un ministerio en algo que se llamaba SIMOP, Sistema de Monitoreo de Obras Públicas, que involucraba a la Cámara Boliviana de la Construcción y también a la cooperación internacional, (noruega, si no estamos equivocados) porque el sistema había diseñado un interesante procedimiento para que esas obras públicas tuvieran, además, control social.La idea era magnífica, porque no solamente garantizaba la idoneidad de las contrataciones, la calidad y el costo de las obras, sino que hacía participar a la sociedad civil en responsabilidades concretas y tangibles sobre las cuales ejercer control social eficiente, y no solamente en depositar un papelito en una urna electoral cada cierto tiempo.Pero el señor presidente del Estado Plurinacional parecía no estar informado sobre nada de eso, porque en el acto mencionado, en Potosí, dijo que “con la ejecución de obras hasta su conclusión habría una “triple ganancia”, porque las autoridades harían realidad sus compromisos, la población se beneficiaría y la empresa ganaría económicamente”.Y según la noticia respectiva, dijo más, porque agregó: “Saben nuestros alcaldes, saben nuestro gobernador, nuestros ministros que, a veces, cuando la empresa se adjudica la construcción de una obra y no cumple con los términos del contrato, nosotros tenemos que pagar políticamente”.El presidente tiene toda la razón, pero insistimos en que no tiene la información suficiente, porque hubiera tenido que referirse al SIMOP, del cual, por cierto, últimamente se dice muy poco, pues parece haberse enfriado el entusiasmo que tuvo originalmente. Es más, tampoco nosotros tenemos información actualizada, que nos confirme cuál fue el destino del SIMOP, que pudo haber tenido un final triste, como la cooperación holandesa para construir la planta para tratamiento de aguas servidas en Tarija, por ejemplo.Pero ese es otro tema, del cual tendremos que ocuparnos mañana “para no mezclar las aguas”.Finalicemos hoy insistiendo en que solo el control social, mediante mecanismos legítimos de empoderamiento, puede garantizar no solo una mejor gestión pública, sino la importantísima participación ciudadana en la construcción de su propio destino, que es lo ideal de una democracia.Eso es lo que nosotros entendemos como “cambio” y no solamente el cambio de caras en los vehículos oficiales.Pero, por lo visto, así como seguimos luchando por la industrialización, vamos a tener que seguir esperando por el verdadero cambio y luchando por él. Con la certeza de que es como la justicia: “Tarda, pero llega”.


