Inversiones en sector hidrocarburos
Cifras más o menos, éste 2012 en el sector petrolero (operadoras privadas) van a invertir en el país algo así como USD 700 millones y el Estado (a través de YPFB y subsidiarias) USD 1300 millones en diversos proyectos que viéndolos bien no tendrán, por ejemplo, el impacto que tuvo la...
Cifras más o menos, éste 2012 en el sector petrolero (operadoras privadas) van a invertir en el país algo así como USD 700 millones y el Estado (a través de YPFB y subsidiarias) USD 1300 millones en diversos proyectos que viéndolos bien no tendrán, por ejemplo, el impacto que tuvo la construcción del gasoducto Santa Cruz Puerto Suárez, con una cifra superior de inversión a la ahora señalada.La inversión de hidrocarburos, debe estar orientada en base a planificación corporativa de largo aliento. No es poner dinero en varios proyectos sino en algunos puntuales y que tengan impacto en el desarrollo económico boliviano con proyección a impactar, también, en la economía de la región.De acuerdo a cifras estatales –de las que muchos no confían totalmente- en 2012 hubo una inversión de USD 1290 millones en el sector. Cifra que, con toda su importancia, no alcanza para, por ejemplo la construcción, instalación y puesta en marcha de una planta de GTL (conversión de gas a líquidos diesel) que estará rondando, dependiendo de la capacidad de producción en barriles de diesel y nafta, entre unos 4-5 mil millones de dólares.Las cifras, consecuentemente, en hidrocarburos son siempre engañosas: parecen grandes cantidades pero a la hora de la verdad no alcanzan ni para una porción de un determinado proyecto de mega planta. Obviamente la reflexión va en sentido que es importante –de una vez- tener una “bolsa” de dinero exclusivamente destinada a un proyecto (o dos) específicos en industrialización (gas-química o GTL) y ello requerirá mucho más de 7-9 mil millones USD. Allí veremos que las inversiones en el sector hoy por hoy no reflejan el espíritu de los negocios energéticos globales, competitivos y altamente cambiantes por la demanda de nuevos mercados, nuevos productos y la evolución permanente de tecnologías y procesos de transformación de la materia prima (gas) en derivados requeridos por el mercado.Ahora bien. Hubo inversiones. Sí hubo. Fueron importantes: sí fueron importantes, más no en el “tamaño”, escala y volúmenes que un negocio como el energético requiere. Esas inversiones, en proyectos de otra naturaleza que no necesariamente tuvieron que ver con industrializar el gas a escala, generaron, por ventas posteriores un ingreso al tesoro general boliviano en la gestión 2011 de aproximadamente 3000 millones de dólares diseminados posteriormente en pago de regalías a regiones productoras, IDH (Impuesto Directo a los Hidrocarburos), ingresos que estuvieron marcados por los buenos precios del crudo en el mercado internacional que automáticamente elevaron los precios de gas boliviano.O sea que la nacionalización –como public policy socialista- no aportó significativamente al crecimiento de inversiones ni de ingresos de Bolivia en materia energética. Fue el mercado. Ese mercado global, dinámico y altamente competitivo que desprecian tanto pero que sin embargo estamos inmersos aunque lo nieguen.¿Cuándo entenderán que las cifras de la nacionalización no son significativas comparativamente con el empuje real del mercado global del crudo y de la energía? Me pregunto si Bolivia hubiera empezado su negocio LNG (transporte marítimo de gas natural líquido) en 2003 y si hubiera empezado la agregación de valor al gas. Estaríamos vendiendo productos acabados en vez de materia prima y esos éxitos no serían “gracias” al modelo socialista, serían a pesar del modelo.En todo caso lo que debe preocupar a los dirigenwwwwwwtes estatales es que tal cantidad de inversiones y de ingresos no han hecho un impacto social significativo. No han reducido la pobreza en términos alentadores y no han colocado al país como productor de acabados de energía específicos (productos de gas-química, plásticos, úrea, fertilizantes, diesel Premium y dimetil éter)La mayor cantidad de los recursos generados por el gas han sido, infortunadamente, despilfarrados en gasto corriente. Ésta afirmación es válida para entendidos y estudiosos que con cifras exactas demuestran que lamentablemente los buenos ingresos del gas no han sido direccionado a proyectos energéticos, de infraestructura u otros.


