Con OAS suma y sigue

Casi que desde que tenemos capacidad para entender escuchamos mencionar a Andrade Gutierrez, Queiroz Galvao y últimamente OAS.No hay que buscar mucho para encontrar el voluminoso prontuario de OAS, que ahora está también conminada a entregar, en forma impostergable el primero de octubre, las...

Casi que desde que tenemos capacidad para entender escuchamos mencionar a Andrade Gutierrez, Queiroz Galvao y últimamente OAS.No hay que buscar mucho para encontrar el voluminoso prontuario de OAS, que ahora está también conminada a entregar, en forma impostergable el primero de octubre, las obras concluidas en la vía Tarija-Camargo –Potosí, porque si no lo hace tendrá una multa diaria de 15.000 devaluados dólares americanos ¡cada día!El anuncio lo hizo el secretario General de la Administradora Boliviana de Carreteras, ABC, que tampoco es que esté tan libre de culpa como para lanzar primeras piedras. Pero esa es otra historia, aunque con los mismos protagonistas.Limitémonos a mencionar los problemas de OAS, encontrados en una ligera revisión de su historia. Digamos, para comenzar, que OAS es una empresa constructora de obras civiles y pesadas brasileña. Atiende a clientes de sectores públicos y privados, por medio de prestación de servicios de ingeniería, planificación, ejecución, gerenciamiento de obras y concesiones, en sectores tales como, energía, saneamiento, transportes, infraestructura, etc. Ha desarrollado proyectos en varios países Latinoamericanos: Costa Rica, Panamá, Honduras, Argentina, Chile, Colombia, Uruguay, Venezuela, entre otros. La compañía fue fundada en 1976 y tiene su sede en São Paulo.Estos son algunos de esos datos de ese voluminoso prontuario empresarial: OAS es responsable de la construcción y puesta en marcha de la represa Iñambari en la Amazonía del Perú, fuertemente criticada en Perú por su efecto devastador sobre una de las regiones biológicamente más ricas y más frágiles del vecino país, pero principalmente porque afectará una gran superficie del territorio de la etnia Ashaninka. OAS y otras empresas brasileras son acusadas del logro de adjudicaciones dolosas, claramente desventajosas para Perú y favorables a Brasil.OAS ha sido calificada como una empresa de muy baja responsabilidad social y ambiental, habiendo participado en las pugnas de adjudicación para la construcción de la represa Belo Monte en el Xingu, proyecto fuertemente criticado por los enormes impactos sociales y ambientales que ocasionará.OAS también ha tenido fuertes denuncias de corrupción y tráfico de influencias en Brasil, en torno a diversas pugnas eleccionarias estatales, todo con el fin de evitar cargos por colapso de obras con daños físicos a usuarios (hundimiento y derrumbe en una terminal ferroviaria en Sao Paulo).En Ecuador, OAS está envuelta en obras de ingeniería de elevado costo ambiental como la represa Baba Vinces. OAS también se vio envuelta en problemas en Chile: “Una significativa victoria lograron los trabajadores de la construcción que están edificando el nuevo hospital de Rancagua. Luego de un mes de diálogo infructuoso con la empresa compuesta por las constructoras Echeverría Izquierdo, Comsa (capitales hispanos) y OAS (transnacional brasileña), los obreros votaron la huelga.Podríamos seguir en forma casi indefinida, pero resulta monótono. Esperemos a ver qué pasa después del  primero de octubre próximo. Pero anticipamos que no nos hacemos ilusiones.

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