El golfo que nos interesa
Parte de esa experiencia proviene desde el asesinato del inca Atahuallpa, a pesar de haberles entregado a sus captores más oro del que ellos mismos soñaban. El salitre y el guano estuvieron también como motivaciones fundamentales en la Guerra del Pacífico, aunque ahora, casi siglo y medio...
Parte de esa experiencia proviene desde el asesinato del inca Atahuallpa, a pesar de haberles entregado a sus captores más oro del que ellos mismos soñaban. El salitre y el guano estuvieron también como motivaciones fundamentales en la Guerra del Pacífico, aunque ahora, casi siglo y medio después, inventen otras causas, algunas francamente descabelladas.El caucho, que tuvo su periodo de altísima demanda, es el ingrediente infaltable de otra guerra, la del Acre y, por supuesto, no podemos dejar de mencionar la Guerra del Chaco, que ensangrentó a dos naciones hermanas, por un petróleo que ni siquiera se había demostrado que existiera en los territorios disputados y luego ensangrentados.Por todo esto, nos extrañó que un publicitado descubrimiento de petróleo en el Golfo de México, en la última semana de agosto, no haya creado más revuelo y no era porque México estuviera renovando presidente, porque a los intereses que inician y sostienen guerras por el petróleo (o por otro elemento ambicionado), lo que menos les importa es un gobierno. Cualquiera que sea y donde sea que esté.Aun sin posesionarse, el futuro presidente mexicano, Enrique Peña Nieto ya planteó públicamente que le gustaría abrir el sector petrolero a la inversión privada, pero no ha especificado cómoEl resto son arandelas. No creemos que vayan a disfrazar el nombre de la privatización, llamándola eufemísticamente “capitalización”, porque ese truco ya lo hicieron en Bolivia y todavía sus autores no han rendido cuentas al pueblo (están en los Estados Unidos, por cierto).Es posible, entonces, que opten por el modelo saudí, o por el modelo Petrobras, pero en cualquiera de los casos necesitarán reformar la Constitución Mexicana con una mayoría de al menos dos tercios.No les resultará fácil, porque desde 1935, las compañías petroleras que operaban en territorio mexicano (que en ese entonces se encontraban en manos de capital extranjero) intentaron impedir la creación de sindicatos de trabajadores petroleros. Sin embargo, pese a los esfuerzos de estas empresas se logró crear al Sindicato Único de Trabajadores Petroleros, este sindicato comenzó una huelga para mejorar las condiciones de trabajo e incrementar los salarios de los trabajadores. Ese mismo año el entonces Presidente de México Lázaro Cárdenas se unió a las peticiones de los trabajadores y se exigió el incremento en los salarios y una mejora en los servicios sociales de los trabajadores. Las compañías británicas y norteamericanas se negaron y los inversionistas extranjeros amenazaron con irse del país llevándose todo su capital. Un chantaje que aún les funciona.Aunque México haya sido absorbido por el ALCA los latinoamericanos no dejamos de considerarlo país hermano. Y por eso nos mantendremos alerta sobre lo que suceda allí. Porque definitivamente el Golfo de México a muchos nos interesa más que el Golfo Pérsico.


