Es más que una crisis

Dólares devaluadísimos, pero todavía de uso global, aunque cada vez con más recelo.Según el Fondo Monetario Internacional (invento de ellos, además) esa deuda ya será, el próximo año, mayor que el Producto Interno Bruto estadounidense, o sea comienza a tener más apariencia de colapso...

Dólares devaluadísimos, pero todavía de uso global, aunque cada vez con más recelo.Según el Fondo Monetario Internacional (invento de ellos, además) esa deuda ya será, el próximo año, mayor que el Producto Interno Bruto estadounidense, o sea comienza a tener más apariencia de colapso terminal que de crisis, que se hizo notoria precisamente el 15 de septiembre del año 2008, cuando el banco de inversión Lehman Brothers pidió protección crediticia ante la ley, declarándose oficialmente en bancarrota. Mientras tanto, el banco de inversión Merrill Lynch fue adquirido por Bank of América, a mitad de su valor real. En esa oportunidad, o sea hace exactamente cuatro años, los candidatos presidenciales de de entonces y la prensa comenzaron a catalogar la situación de ‘pánico financiero’, ‘crisis económica en el país’ y ‘colapso’.Tratemos de colaborar haciendo algunas precisiones, aunque sepamos que esas catástrofes imperiales son problema de ellos, de los estadounidenses. Los demás somos “solamente” víctimas.Primero, habrá que desligar lo que es economía de lo que son finanzas. Crisis financiera es la crisis económica que tiene como principal factor la crisis del sistema financiero, es decir, no tanto la economía productiva de bienes tangibles (industria, agricultura), que puede verse afectada o ser la causa estructural, pero no es el centro u origen inmediato de la crisis; sino fundamentalmente el sistema bancario, el sistema monetario o ambos. Lo otro: Crisis es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución, especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.Estos cambios críticos ya están durando mucho tiempo como para considerarlos una mera “crisis”. Son profundos y son violentos, de eso no hay duda, pero no alcanzamos a precisar aún dónde estaría la esencia de la revolución. Si es que vamos a llamarla así.Como ya habíamos dicho: que se preocupen y se ocupen los jerarcas de la Reserva Federal, los candidatos presidenciales y otros personajes estadounidenses. Nosotros los ciudadanos bolivianos de a pie, lo único que necesitamos saber es en qué estado quedan nuestras Reservas Internacionales Netas, RIN, con relación al zarandeado y ahora sumamente precario dólar estadounidense.Las RIN siempre han estado amarradas en alguna proporción a las finanzas estadounidenses. Los bolivianos –reiteramos- tenemos derecho de saber con precisión cómo está eso y quienes lo están manejando.Y lo más saludable sería que nos informen bien y pronto.

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