Viendo el pasado con mirada circular: 21060: Significación y trascendencia

Nuestro provincianismo mental con frecuencia nos hace olvidar que-más allá de la coyuntura-la escéptica década de los ochenta marcó varias pautas decisivas: el “fin de las ideologías” que con todo lo que quiera relativisarse era, cuando menos, una respuesta coherente al fracaso de una...

Nuestro provincianismo mental con frecuencia nos hace olvidar que-más allá de la coyuntura-la escéptica década de los ochenta marcó varias pautas decisivas: el “fin de las ideologías” que con todo lo que quiera relativisarse era, cuando menos, una respuesta coherente al fracaso de una extrema ideologización que enfrentó al mundo al descreimiento y la desazón, sin sacarlo del pozo de la miseria, ni del hambre, ni de las injusticias globales que nos acompañan y se multiplican. Como consecuencia, llegó el pragmatismo apoyado en impresionantes recetas para la crisis que exigía respuesta urgentes y descarnadas como “esto o el abismo”; también se vivió el resquebrajamiento más grave de la historia del socialismo, bajo la batuta audaz de Gorbachov con la Perestroika.Alejándose de las premoniciones apocalípticas para su futuro que hacían los profetas marxotroskos trasroscados de la utopía, resurgía el capitalismo predicando y aplicando la nueva filosofía que en Bolivia prefirió una cifra emblemática que se coló para siempre en nuestra Historia: el 21060. Se repite por ello que la actual izquierda trasnochada, con ropaje de socialismo comunitario indigenista, no está a la altura de los tiempos porque la dramática verdad es que carece de un discurso nuevo para contestar con contundencia al 21060 que sigue siendo el fundamento de la vida política y económica del “proceso de cambio” cuya existencia depende del adecuado seguimiento que hacen del Decreto más famoso de la historia boliviana. El 21060 fue una respuesta a una crisis terminal en la que se jugaba la suerte de la nación. Cuando el Presidente Víctor Paz Estensoro cerró su discurso del 29 de agosto de 1985 con la elementabilidad terrible de la frase “Bolivia se nos muere”, llovió una andanada de críticas; los hechos han demostrado que la eternidad de las naciones es muy relativa, y la realidad probó que esa imagen reflejaba una verdad socio-económica que no tuvo precedentes en nuestra vida republicana. El decreto logró sus objetivos principales y ese fue el secreto de su significación y trascendencia. Derrotó a la hiperinflación en menos de un año; el Dr. Víctor Paz Estenssoro sentó las bases de la estabilidad económica y democrática, pilares fundamentales de cualquier proyecto de país.-El surgimiento de un nuevo modelo económico con el comienzo de una economía abierta acompañada de justicia social y la transformación del Estado del nacionalismo-en su vertiente revolucionaria y militar-al Estado liberal, marcó un vuelco esencial. Forjar un nuevo país implicaba una nueva mentalidad, superar algunas ideas profundamente arraigadas en el subconsciente colectivo tras los dramáticos cambios de la Revolución Nacional (1952/64). El cuestionamiento moral al excesivo e injusto costo social que pagó Bolivia y particularmente el sector popular, exacto en su apreciación, no es suficiente para descalificar una medida no solo necesaria, sino forzosa e inescapable. La critica sobre el método de shock y sus consecuencias, no deja de ser una cómoda especulación una vez apreciados los resultados.El problema en estos análisis es la propia dimensión del país; olvidarse de sus limitaciones estructurales parece increíble, pero es lo que sucede con frecuencia. Los opositores, de ayer y de hoy, le caen al modelo y lo acusan del desastre social y de los indicadores pavorosos que tenemos, olvidando una larga historia sin cambios y con indicadores aún peores, que probablemente no podrán cambiar significativamente ni con este ni con otros modelos, por las limitaciones de nuestra economía, mercado y nivel promedio en todos los ámbitos.Víctor Paz Estenssoro supo hacer lo correcto en el momento indicado. Fue capaz de adecuarse a la historia y entenderla. Lo había hecho ya en 1952 en otra circunstancia y con otros desafíos. La historia lo juzgó y el destino le deparó la tarea de corregir errores  y adecuar momentos porque- es bueno recordarlo- los cambios se deben hacer  no solo por lo que se hizo mal o no se hizo, sino también por lo que se hizo bien y agotó sus posibilidades. El 21060 fue una respuesta valiente y afortunada a uno de los más duros y difíciles que se le plantearon a la República, cuyo éxito fue posible por el firme liderazgo del Presidente Dr. Víctor Paz Estenssoro.

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