El río está revuelto

Como si fuera poco (y no lo es) se debe tener en cuenta lo que Marcelo Gullo llama la “tele-hegemonía”, o sea “una nueva forma política de dominación cultural”, que dicho en forma más fácil es el indiscutible empoderamiento de los medios de comunicación, especialmente los que ya...

Como si fuera poco (y no lo es) se debe tener en cuenta lo que Marcelo Gullo llama la “tele-hegemonía”, o sea “una nueva forma política de dominación cultural”, que dicho en forma más fácil es el indiscutible empoderamiento de los medios de comunicación, especialmente los que ya están “globalizados”, como CNN y Fox. Pero no es indispensable que sean grandes corporaciones, porque Wikileaks comenzó con una persona, el australiano Julián Assange, que ahora tiene inquietas no solo a Australia, a Inglaterra, al Ecuador, Estados Unidos y virtualmente a todo el mundo por lo que comenzó con la “simple” divulgación de informaciones que pretendían mantener secretas. Y todavía hay más: las elecciones presidenciales en Venezuela están muy próximas y las de Estados Unidos tampoco están muy lejos, ambas son este semestre. Sobra decir que con semejantes ingredientes se recomienda “no agitar” el tema. Pero algunos ya lo están haciendo.En una nota que publicamos en esta misma edición, a propósito de encuestas preelectorales en Venezuela, un experto  se pregunta: ¿Qué podría alterar las tendencias en curso?  “Solo un hecho excepcional”, responde, para luego añadir: “hechos como los apagones, sabotajes, generan el caos que los medios precisan para exacerbar la angustia.  Eso puede ayudar no a que Chávez no gane sino a que se reduzca la brecha y poder hablar de resultados reñidos, que es lo que están intentando colocar, para desplegar un escenario de desestabilización, movilizaciones, protestas, denuncias de fraude”. Queda por ver si el accidente de Amuay resulta ser “un hecho excepcional”.No es el único, por supuesto, porque ya aparecieron también otras personas incorporando al accidente venezolano elementos tan poco confíales como se “habrían” hecho solamente dos trabajos de mantenimiento donde “tenían” que haber hecho once.Esta, para decirlo en tres palabras “el rio revuelto”, lo cual nos ha hecho revisar algunos antecedentes históricos parecidos (idénticos sería imposible), como la Primera Guerra Mundial, que teóricamente comenzó con el asesinato de un archiduque, de cuyo nombre actualmente ni los expertos se acuerdan.O para no ir tan lejos, que la guerra contra Irak que devastó ese país y todavía lo tiene arruinado, fue la supuesta existencia de “armas de destrucción masiva”, que finalmente resultó solo un pretexto, porque la causa fundamental conocida desde muy temprano fue el petróleo, ese que abunda en Venezuela y que ahora, con Venezuela integrada al Mercosur, se ha vuelto un material mucho más inflamable y explosivo.Simplemente como curiosidad, para terminar. Hay investigaciones que señalan la acumulación de barcos estadounidenses en Pearl Harbor como una carnada para provocar el ataque japonés, que determinó la participación de Estados Unidos en la segunda guerra mundial y el actual “orden internacional”, que hoy está nuevamente precario.

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