Otra crisis que “toca fondo”

sino por los antecedentes de la institución, que ha sido muy criticada inclusive por los propios, como es el caso de Joseph Stiglitz, quien fue muchos años presidente de la “pareja” del FMI, el Banco Mundial, y en su libro “El malestar en la Globalización”, cuenta con detalles los...

sino por los antecedentes de la institución, que ha sido muy criticada inclusive por los propios, como es el caso de Joseph Stiglitz, quien fue muchos años presidente de la “pareja” del FMI, el Banco Mundial, y en su libro “El malestar en la Globalización”, cuenta con detalles los desatinos del Fondo en varios lugares del mundo.Ahora el FMI salió con anuncios de un probable encarecimiento de los alimentos básicos y “aconsejó” a los países “prepararse en los próximos meses ante esta circunstancia aunque descartó una crisis extendida como en el periodo 2007-2008. Estos comentarios contradicen a la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que el 9 de agosto advirtió que el mundo podría sufrir una crisis alimentaria como la del lapso mencionado si los países restringen sus exportaciones por temor a una escalada de precios ligada a la sequía que afecta a naciones productoras.La peor sequía que ha visto Estados Unidos en medio siglo y los flojos cultivos en el Mar Negro elevaron los precios del maíz, el trigo y la soja. El precio del arroz -un alimento de primera necesidad en Asia y partes de África- no se ha visto afectado por el momento.Lo que ya es muy conocido (y sin necesidad de Wikileaks) es que los precios de los alimentos no tienen que ver con su producción ni con sus costos, sino con especulaciones en los mercados internacionales, donde es muy probable que los operadores financieros pretendan resarcirse de sus propios recientes desatinos, que están haciendo tambalear la economía en todo el mundo.Como coincidencia, de esas que ahora tanto abundan, mientras el FMI y la FAO alarman con sus declaraciones sobre probable crisis alimentaria, otras informaciones indican que los estadounidenses “tiran hasta un 40 por ciento de sus alimentos cada año, lo que supone unos 165.000 millones de dólares en desperdicios, según un análisis publicado esta semana por el Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, en inglés).El análisis, que no revela nada novedoso, es una compilación de diversos estudios y estadísticas, evaluó todos los tipos de residuos que se crean desde la producción de la materia prima hasta que el alimento llega a la mesa. Advierten de que la mayoría de los desperdicios se producen en el hogar. “Las familias estadounidenses tiran aproximadamente el 25 % de los alimentos y bebidas que compran”.Y son los Estados Unidos, casualmente, los que manejan sin eufemismos ni disimulos el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.Debe haber muchas formas (algunas nada elegantes) de llamar ese comportamiento. Por ahora nosotros diríamos, exagerando la buena educación y la cortesía que es por lo menos “paradójico”.

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